por el Dr. Osvaldo A. Pérez1

Nació en Villa Martín, Cádiz, el 13 de febrero de 1879. Hijo de Cipriano Quevedo y Josefa Pavón. Llegó a la Argentina, precisamente a la ciudad de La Plata, cuando tenía siete años. Se recibió en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de La Plata en 1903 aprobando la tesis, titulada “Cisticercosis”, el 18 de enero de 1904.

Poco después fue llamado por el gobernador de Entre Ríos para una campaña de higiene y tomó a su cargo la Oficina Bacteriológica de Paraná. En dicha provincia fue en 1905 Jefe de la Sección Ganadería del Departamento de Ganadería y Agricultura (1907). En 1909 fue designado por el Gobierno Nacional delegado ante el Congreso Internacional de Medicina Veterinaria de La Haya.

Vuelto a Buenos Aires fue designado director del Instituto Bacteriológico Nacional del Ministerio de Agricultura. Desde 1912 dictaba clases en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires como encargado de curso de Anatomía Patológica, siendo designado Profesor Suplente el 27 de agosto de 1915. También en 1912 fue Encargado del Curso de Inspección de Carnes. En 1919 fue Profesor Titular de Anatomía Patológica y en 1920 se le encargó el curso de Enfermedades Infecciosas nombrándosele Titular en 1923. Fue Consejero de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires ante el Consejo Superior Universitario en varias ocasiones. Presidente de la Sociedad de Medicina Veterinaria desde el 23 de marzo de 1913 y el 25 de marzo de 1915 (dos períodos consecutivos). En 1925 fue incorporado a la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria.

Escribió “La tristeza de los bovinos” (1929), obra que resume sus muchos años de investigación sobre el tema. Empero, uno de sus libros pioneros fue escrito en 1909, “Las epizootias del ganado argentino”. En 1908 fue el primero en describir en nuestro medio la encefalomielitis infecciosa equina y en 1910 estudió la influenza equina. Falleció el 9 de septiembre de 1940, a consecuencia de una pulmonía.

Dos hijos suyos fueron veterinarios. Uno, José María Quevedo (h.) también fue miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. El otro fue Cipriano Lucas Quevedo, recibido en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires y gran impulsor de la creación de la Dirección de Ganadería en la Provincia de Buenos Aires.

José María Quevedo estaba casado con Sara Modesta Calderón, hija del Diputado Nacional Dr. Casiano Calderón, nieta a su vez del escribano del mismo nombre y apellido firmante del histórico Tratado del Cuadrilátero.

En su juventud trabajó en la Policía, siendo Secretario del Comisario de Ordenes. Estando en esa función ayudó a Vucetich en la Oficina de Identificaciones acopiando datos a favor del sistema dactiloscópico. Escribió en esta etapa de su vida varios artículos dedicados al tema de la identificación dactiloscópica y la criminología. Sus inquietudes literarias lo llevaron a ser uno de los fundadores, junto a Salvador Fornieles, Aníbal Riu y otros, de la revista literaria “Vida Artística”. Escribió los libros “Fruta verde” y “La conquista” en prosa y “El parnaso argentino” y “Nuestro parnaso” en materia poética.
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1 Reproducido (con autorización del autor) de su obra “Hombres, hechos y nombres de la veterinaria argentina. Buenos Aires, [1999]. p. 209 y s.