Temas de actualidad

“Los desafíos de la agricultura”
de Fernando H. Andrade. “Una mirada sobre el pasado puede ayudarnos a comprender nuestro potencial creativo y a motivarnos para enfrentar los problemas que se nos presentan. Por otro lado, una mirada prospectiva nos ayuda a dimensionar la tarea a encarar y a identificar las vías para encontrar soluciones.” Descargar en formato PDF
Control de malezas en cultivos extensivos
Una visión prospectiva: Introducción: Desde fines del siglo pasado, la superficie dedicada a la agricultura en nuestro país, creció un 30%, de 27 a 36 millones de hectáreas. Simultáneamente, la producción total de cereales y oleaginosas aumentó un 38%, de 65 a 90 millones de toneladas. El crecimiento de los cultivos extensivos más importantes (trigo, maíz, soja, girasol, cebada, sorgo) fue muy disímil y en la campaña 2015-16 la soja ocupó alrededor del 70% de la superficie cultivada y contribuyó con el 60-65% de la producción total de cereales y oleaginosas. Particularmente destacable resulta el caso de la soja. Entre la campaña 1995-96, en que se introdujo en nuestro país la soja GM, hasta la campaña 2014-15, la superficie dedicada al cultivo creció 230%, la producción total 393% y el rendimiento promedio por hectárea , a nivel nacional, 51% (www.siia.gov.ar). Descargar en formato PDF Lo antes señalado ha obedecido a una conjunción de factores técnicos y económicos. En el campo de lo técnico se han conjugado las tecnologías de procesos (v. gr.: siembra directa) con las de insumos (cultivares GM resistentes a ciertos herbicidas, cultivares GM resistentes a ciertos insectos). En el terreno de los factores económicos han obrado como impulso al predominante cultivo de soja el precio del producto, ciertas políticas aplicadas por el Gobierno Nacional durante los últimos años y la falta de normas tendientes a lograr un mejor manejo y preservación del recurso suelo. La aplicación extensiva y a veces indiscriminada de modelos productivos muy simples, repetitivos, dependientes de un casi único herbicida (glifosato), aplicado a cultivos GM resistentes, nos ha conducido, como biológicamente se podía anticipar, a la aparición de especies vegetales resistentes a ciertos herbicidas. Son, en su gran mayoría, malezas con capacidad para afectar negativamente el desarrollo de los cultivos y sus rendimientos. Según una reciente recopilación efectuada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria se trataría de catorce malezas con resistencia comprobada a herbicidas (http://www.senasa.gov.ar/casos-confirmados-de-malezas-resistentes-en-argentina), aunque los informes de campo sugieren que su número aumenta día a día.. Es por ello que la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria ha considerado oportuno relevar y poner en conocimiento de los interesados la opinión de un grupo diverso de referentes calificados. A estos se le hizo llegar un cuestionario básico, orientativo, pero no vinculante, respecto a su visión sobre el control de malezas en cultivos extensivos. El mencionado cuestionario incluyó las siguientes preguntas. 1. Señale los principales problemas de control de malezas en cultivos extensivos. ¿Por qué tenemos estos problemas? 2. ¿Los problemas de control de malezas, limitarán/modificarán significativamente los actuales sistemas de producción de los principales cultivos extensivos? 3. ¿Podría haber cambios en los actuales paradigmas que sustentan dichos sistemas? 4. ¿Las soluciones derivarán de la aplicación de tecnologías de insumos ó de procesos? ¿De una integración de ambas? ¿Se pueden hoy anticipar algunas? 5. ¿Nuevos eventos genéticos podrían aportar a la solución de los problemas de malezas? 6. ¿Los menores precios de los principales commodities agrícolas, unidos a los probablemente mayores costos de producción, podrían resultar en reducciones significativas de la superficie dedicada a alguno ó algunos de estos cultivos?
Contribuciones recibidas Los textos se consignan tal como fueron recibidos, es decir sin edición por parte de la Academia y ordenados alfabéticamente según apellido de los referentes. Presionando sobre el nombre y apellido de cada uno de ellos se puede acceder a las respectivas contribuciones. Las opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad de los autores y en ningún caso constituyen y/o reflejan la posición de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria respecto de los temas considerados.
La Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria agradece muy especialmente a estos profesionales sus contribuciones y valora el tiempo y esfuerzo empleados en concretarlas, entendiendo que las opiniones aquí expuestas podrían resultar un importante aporte a la mejor comprensión y tratamiento de un tema relevante para la agricultura del país. Bedmar, Francisco Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Mar del Plata, Ruta 226 Km 73,5. CP 7620 Balcarce, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Teléfono:+549-02266-439100 int. 736. Correo electrónico: bedmar.francisco@inta.gob.ar Belloso, César Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ex – Presidente y Presidente honorario de AAPRESID (Asociación de Productores en Siembra Directa). Productor agrícola. Asesor y consultor técnico en agricultura. Asesor técnico de la Fundación Producir Conservando. Socio fundador de Don Mario Semillas, Bioceres S.A. y Agrimax S. A. Duarte, Gustavo Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Director de la consultora DZD Agro SRL. Socio y Presidente de El Ganado SRL. Socio Gerente de Firpo Oeste SA. Director del Grupo Rio Bermejo SA. Socio de Grupo NDC (Negocios el Campo). Miembro del CREA América y del CREA 25 de Mayo. Ex docente del Departamento de Suelos de la FAUBA. Ex-Asesor CREA. Coautor de tres libros sobre el cultivo de Soja y Girasol. Autor de más de 100 artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras. Grobocopatel, Gustavo Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ex – Docente en Manejo y Conservación de Suelos, Facultad de Agronomía, UBA. Presidente del Grupo Los Grobo. Director de INDEAR. Director de Bioceres S. A., Miembro de la Comisión Directiva de AEA (Asociación Empresaria Argentina). Miembro del Consejo Económico y Social de la Universidad Di Tella. Oliverio, Gustavo Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ex – Docente en Manejo y Conservación de Suelos, Facultad de Agronomía, UBA. Asesor, consultor y administrador de empresas agropecuarias. Asesor CREA. Asesor Departamento de Estudios de AACREA. Ex – Subsecretario de Producción Agropecuaria y Mercados, SAGyP. Ex – Subsecretario de Producción y Alimentos, SAGPyA. Asesor y Coordinador de Proyectos, Fundación Producir Conservando. Satorre, Emilio H. Cátedra de Cerealicultura, Facultad de Agronomía, UBA, IFEVA – CONICET & Unidad de Investigación & Desarrollo, AACREA. Av. San Martín 4453, 1417-Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. satorre@agro.uba.ar
Control de malezas en cultivos extensivos Una visión prospectiva Francisco Bedmar Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Mar del Plata, Ruta 226 Km 73,5. CP 7620 Balcarce, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Teléfono:+549-02266-439100 int. 736. Correo electrónico: bedmar.francisco@inta.gob.ar 1. Principales problemas de control de malezas en cultivos extensivos Las malezas se encuentran entre los agentes que ocasionan mayores perjuicios en la producción de cultivos. Si bien los daños que producen pueden ser de diversa índole, podría señalarse que en cultivos extensivos la disminución de los rendimientos y su valor comercial constituyen el principal perjuicio. Tal situación se debe a que los factores necesarios para el crecimiento, principalmente agua y nutrientes, raramente se encuentra en cantidades suficientes para abastecer la demanda conjunta de malezas y cultivos, por lo que se establecen procesos de competencia que disminuyen la expresión potencial del rendimiento de estos últimos (Bedmar et al., 2002).
No debe descartarse que además de competencia (proceso de extracción) se produzcan en forma simultánea, procesos de aporte de sustancias exudadas por las malezas o durante la descomposición de sus partes, lo cual se conoce como alelopatía.
La competencia y alelopatía suelen englobarse en el término conocido como interferencia. La pérdida potencial de rendimiento de los cultivos (aquella sin medidas de control de malezas) puede ser muy elevada alcanzando a nivel mundial valores superiores al 30%, mientras que la pérdida real (aquella que se produce aún con los métodos de control que se utilizan) es cercana al 10% (Oerke, 2006). Reportes del sudeste de la provincia de Buenos Aires (Argentina) han establecido rangos de pérdida potencial de rendimiento de soja de 27-100%, de maíz de 29-97% y de girasol de 4-78% (Bedmar et al., 2002).
Estos rangos se deben a la multiplicidad de situaciones que existe en la función de daño de las malezas debida a la variabilidad de los factores del ambiente (suelo y clima, etc.), de los cultivos (manejo, tecnología, especies, etc.) y de las propias malezas (especies, densidad, distribución, etc.) que interactúan entre sí.
Además de la pérdida de rendimiento de los cultivos, las malezas pueden ocasionar perjuicios en el proceso de cosecha al dificultarla por el volumen de material a procesar, o al introducir material verde que eleva la humedad del grano cosechado o contaminarlo con cuerpos extraños o semillas que son castigados en el proceso de comercialización.
Debe mencionarse también como un perjuicio de gran importancia, el costo adicional del control de malezas en el que debe incurrirse para reducir los daños ya comentados. Según estimaciones de AACREA, se invierten por año en Argentina entre 700 y 1100 millones de dólares que están destinados primordialmente a la adquisición de herbicidas y del proceso de su aplicación (Esperbent, 2015).
2. Origen de los problemas de malezas en Argentina En los últimos tiempos nuestro país ha incrementado sus niveles de producción de granos a expensas de un proceso de intensificación agrícola debido a la expansión de la superficie sembrada a costa de la ganadería principalmente, pero muy especialmente motivado por incrementos en la productividad fruto de la incorporación de avances científico-tecnológicos.
 Entre los principales avances que favorecieron el incremento de la producción por unidad de superficie se encuentran el mejoramiento genético, los fertilizantes, el riego, el manejo de cultivos, la siembra directa y los plaguicidas. Dentro de este marco, se ha producido un predominio del cultivo de soja debido a su gran plasticidad, capacidad de adaptación al ambiente, la simplicidad de su gestión, el bajo nivel de riesgos y costos, y atractivos niveles de rentabilidad, desplazando y concentrando las actividades ganaderas en ambientes marginales (INTA, 2011).
El elevado sinergismo entre la siembra directa, los avances en maquinaria agrícola nacional, la soja RR y el herbicida glifosato contribuyó marcadamente a la expansión de la soja (Satorre, 2005).
Además de lo anterior, las políticas agropecuarias favorecieron un modelo con rotaciones cortas y neto predominio del cultivo de soja desalentando de esta manera rotaciones con otros cultivos, en especial cereales de invierno, provocando el uso intensivo del suelo con riesgo de causar reducciones de la materia orgánica y de los nutrientes del suelo (INTA 2011).
En lo referente a los plaguicidas, su utilización se encuentra en alza sostenida desde principios de los 2000 debiendo destacarse a la franja de los herbicidas que representó en 2012 el 64% de la facturación del mercado y el 77% de la cantidad utilizada (Casafe, 2012).
En este contexto, el herbicida glifosato domina ampliamente el mercado de plaguicidas argentino tanto en frecuencia de uso como en cantidad, habiéndose estimado para 2012 (datos adaptados de Casafe) que representó el 62% de la cantidad utilizada y el 39,4% de la facturación. Tal situación es sin dudas el reflejo de un modelo productivo caracterizado por factores predisponentes que han favorecido la utilización masiva de estas sustancias.
Entre las causas más destacadas que propiciaron el elevado uso de herbicidas en los sistemas extensivos de producción, pueden citarse la maximización de los rendimientos por unidad de superficie, la adopción de la siembra directa, la utilización masiva de cultivares de cultivos tolerantes a herbicidas, el incremento de las superficies de siembra, la poca, sino escasa, dedicación a la observación y muestreo de las malezas de los campos bajo agricultura, la inmediatez en la búsqueda de resultados y el incremento sustancial de la forma de explotación mediante arrendamiento.
Conjuntamente con lo anterior, también debe considerarse que la rapidez de acción de los herbicidas, así como el carácter extensivo de su efectividad y las múltiples opciones disponibles, han posibilitado que el método químico se haya convertido en la herramienta preferida para el manejo de las malezas (Bedmar, 2013).
A raíz de tal situación, se ha producido una sobresimplificación de los métodos de control de malezas utilizados actualmente en nuestro país desconociéndose la gran complejidad que poseen los sistemas agrícolas.
En este contexto, el uso masivo e indiscriminado de herbicidas ha generado problemas emergentes de tal práctica. Entre estos, la aparición de resistencia de las malezas y la residualidad de los herbicidas se han transformado en los principales impedimentos o limitaciones para los actuales sistemas de producción de los principales cultivos extensivos.
La resistencia de malezas a herbicidas es un fenómeno motivado por la acción de selección ejercida por el empleo repetido en el tiempo de ingredientes activos con similar modo de acción.
Como consecuencia, las dosis de los herbicidas que usualmente lograban controles exitosos deben incrementarse sustancialmente y en algunos casos poseen dudosa eficacia.
A nivel mundial, han sido reportadas en 66 países más de 246 especies de malezas resistentes a herbicidas como resultado de la variación genética y la selección.
La variación genética puede surgir a través de la mutación o puede estar presente en las poblaciones antes del inicio de la selección (Neve, 2015).
En Argentina el primer caso de resistencia reportado fue en 1996 para Amaranthus quitensis a herbicidas que inhiben la enzima acetolactato sintetasa (ALS). Actualmente han sido reportados 24 biotipos de 17 especies con resistencia a 3 mecanismos de acción (inhibición de las enzimas, ALS: aceto lactato sintetasa; ACCASA: acetil coenzima A carboxilasa; y EPSPS: enol piruvil shikimato fosfato sintetasa) (Rem, 2016).
Asimismo, 5 casos de los reportados poseen resistencia múltiple, es decir a más de un modo de acción, estando presente en las especies Sorghum halepense, Amaranthus quitensis, Brassica rapa y Lolium multiflorum.
Dada la preponderancia del glifosato en el mercado de herbicidas en nuestro país, originada por su uso en la mayoría de las aplicaciones de barbechos químicos así como en soja, algodón y gran parte del maíz, es importante subrayar que la presión de selección ejercida por este herbicida es marcadamente superior al resto de los herbicidas utilizados.
Por tal motivo, no extraña el hecho que de 24 biotipos declarados resistentes, 17 de ellos posean resistencia a glifosato (Rem, 2016).
Entre las especies de malezas que han sido denunciadas por su resistencia a este herbicida se pueden citar: Sorghum halepense, Eleusine indica, Echinochloa colona, Lolium multiflorum, Lolium perenne, Cynodon hirsutus, Amaranthus quitensis, Urochloa panicoides, Brassica napus, Digitaria insularis, Brassica rapa y últimamente Conyza sumatrensis y bonariensis (Rem, 2016).
Estos resultados tienen su origen en la elevada presión de selección ejercida y representan la mayor franja de malezas resistentes actualmente a herbicidas en nuestro país.
No debe dejarse de lado que además de la generación de resistencia en las malezas, el uso indiscriminado, no planificado ni documentado de herbicidas con acción en el suelo (residuales) ha inducido la manifestación de problemas de residualidad que pueden afectar a los cultivos en rotación.
Tal situación puede prevenirse, siempre y cuando se respeten las recomendaciones que rigen la normal utilización de estos herbicidas, especialmente en lo referente, a los tipos de suelo indicados, condiciones climáticas pre y post-aplicación, períodos de carencia, cultivos en rotación sensibles, dosis, combinaciones con otros herbicidas o plaguicidas, etc.
En la mayoría de las ocasiones, los problemas de residualidad observados se han debido a una deficiente gestión del uso de los herbicidas como consecuencia de la falta de seguimiento profesional y/o de ordenamiento de la actividad agrícola que se desarrolla en los predios, fruto, entre otros, del desmanejo generado por la actividad de arrendamiento.
En tal situación muchas veces se arriba en forma tardía a los lotes por lo que suelen buscarse soluciones “milagrosas” extremando las bondades de los herbicidas lo cual genera situaciones descontroladas.
Asimismo, muchas veces no está ni siquiera documentado el uso de los herbicidas utilizados, incluyendo el tipo de ingrediente activo y formulación aplicada, dosis, momento de aplicación entre otros, lo cual representa un uso inescrupuloso de baja profesionalidad que suele generar situaciones de gran riesgo.
3. Perspectivas de manejo de los problemas de malezas.
Como se comentó anteriormente, la aplicación de herbicidas ha sido el método preponderante de control de malezas en una agricultura signada por la predominancia de la siembra directa, escasas rotaciones y elevada dependencia de un número reducido de ingredientes activos.
Asimismo, la aparición de los barbechos como un espacio para el desarrollo de infestaciones de malezas entre cultivos, permitió a muchas de ellas poder extender sus ciclos en los cultivos siguientes cuando no son eficazmente controladas. Por tanto, varias especies fueron exitosas en evolucionar favorablemente en estos ambientes homogéneos y simplificados y desarrollar resistencia en muchos casos.
En este contexto, las expectativas de crecimiento de los problemas originados por las malezas en nuestros cultivos son elevadas mientras se continúe utilizando a los herbicidas como método de control casi exclusivo.
Por tanto, no podrían esperarse cambios favorables mientras continuemos propiciando su aplicación masiva e indiscriminada. Evidentemente, la utilización de herbicidas en un contexto de corto plazo, solo mitigará los efectos competitivos sobre los cultivos en el mejor de los casos.
Es necesario entonces un cambio de enfoque o mirada dado que parafraseando a Albert Einstein “No podemos esperar un cambio si seguimos haciendo lo mismo”. Si bien los herbicidas son herramientas valiosas, el control de malezas no debe basarse únicamente en soluciones químicas ya que, “tarde o temprano, se generará resistencia a todos los herbicidas” (Vila Aiub citado por Novelli y Cámpora, 2015).
Asimismo, debe tenerse en cuenta que los herbicidas actuales y sus modos de acción son en su gran mayoría los mismos de los últimos 20 o 30 años, no esperándose el desarrollo de nuevos ingredientes activos o modos de acción en el futuro o si los hubiere a una tasa de aparición muy baja. Por tanto, es imprescindible pensar en términos de mantenimiento de la sustentabilidad del agroecosistema y de las herramientas de control utilizadas contra las malezas.
Para lograr esto, se impone la acción planificada y complementaria de los conocimientos y tecnologías disponibles que permitan manejar adecuadamente y en forma sostenida nuestras comunidades de malezas.
Tal forma de combinación de tecnologías de insumos y procesos se conoce como Manejo Integrado de Malezas (MIM).
El manejo integrado se encuadra dentro de lo que se conoce como tecnología de procesos, siendo una metodología que permite combinar diferentes tácticas de control, entre ellos los herbicidas, de manera de permitir los efectos positivos de su interacción y la sustentabilidad de su uso.
Entre los pilares del MIM se encuentra la aplicación de conocimientos básicos respecto de las malezas, como por ejemplo de su biología, ecofisiología y dinámica poblacional, a fin de identificar cuáles son los aspectos endebles o débiles de su funcionamiento en los agroecosistemas a fin de poder establecer estrategias de manejo exitosas y perdurables.
Asimismo, otras estrategias que resultan claves para implementar un manejo eficiente a campo, especialmente para malezas resistentes (Novelli y Cámpora, 2015) son:
1) monitoreo permanente,
2) manejo competitivo de cultivos,
3) impedir la producción de semillas,
4) rotación de cultivos,
5) control químico planificado.
El monitoreo de los lotes es una herramienta de diagnóstico de vital importancia porque permite identificar las especies presentes, su grado de desarrollo, crecimiento y distribución.
A partir de dicho conocimiento se pueden planificar actividades de manejo más precisas, eficaces, y hasta menos contaminantes en el caso de utilizar herbicidas.
Sin dudas, el monitoreo es una herramienta vital para realizar un control químico planificado pues permite la elección de los herbicidas y dosis más adecuados para cada situación, además de su aplicación en los sitios específicos de localización de las malezas problema.
En lo referente a la localización de las malezas en los lotes, su manejo puede inscribirse en lo que se conoce como “gestión localizada de las malezas” (Fernández-Quintanilla, 2015).
Este concepto se basa en que por lo general las malezas no se distribuyen homogéneamente sino en forma agregada, en manchones, lo cual representa una oportunidad para obtener substanciales ahorros en el consumo de herbicidas.
Efectivamente, si hay zonas del lote en las cuales la abundancia de malezas no justifica su tratamiento, entonces es posible focalizarse en aquellas otras zonas más infestadas.
En tal sentido, se han desarrollado y están en desarrollo diversas tecnologías que permiten aplicar herbicidas solamente en los lugares donde se encuentra vegetación.
Por ejemplo, la aplicación selectiva consiste en una pulverizadora que permite escanear el suelo y detectar emisiones de luz infrarroja por las plantas vivas detectando dónde realizar la aplicación de producto, lo cual permitiría reducir hasta un 70% la cantidad de herbicidas en función del grado de enmalezamiento del lote (Esperbent, 2015).
Hasta el momento, este tipo de implementos está disponible solamente para aplicaciones en barbechos químicos, no en cultivos. Sin embargo, actualmente se están desarrollando equipos con cámaras de alta definición ubicadas en el botalón de la pulverizadora y softwares con capacidad de reconocer entre especies de cultivos y malezas según la morfología de las plantas en sus diferentes estadios.
De esta manera se podría calcular la dosis de herbicida necesaria según el tamaño de la planta (Méndez, citado por Esperbent, 2015). Otra tecnología en desarrollo actualmente, implica un acople con la llamada Agricultura de Precisión, en donde se realiza el manejo de los recursos de acuerdo a los ambientes de la mano de los sistemas de geoposicionamiento (GPS) y sistemas de información geográfica (SIG), entre otros.
De esta manera es posible el uso de herbicidas de acuerdo a la distribución de las malezas por lote o zonas del mismo (Fernández-Quintanilla, 2015), para lo cual es necesario monitorear la posición de las malezas.
En este contexto, en Europa se están llevando a cabo investigaciones con el fin de desarrollar vehículos autónomos, tanto aéreos como terrestres, que puedan ser utilizados para realizar diversas operaciones agrícolas: proyecto de investigación RHEA (“Robot Fleets for Highly Efficient Agriculture and Forestry Management”) (Fernández-Quintanilla, 2015).
Los vehículos aéreos son drones de pequeño tamaño que vigilan los cultivos, detectando la presencia de manchones de malezas en su interior.
Los vehículos terrestres son pequeño tractores capaces de realizar de forma autónoma trayectos predefinidos dentro de los lotes.
Estos vehículos pueden llevar acoplados diversos tipos de aperos (pulverizadores, herramientas de control mecánico/térmico) que actúan autónomamente en función de la información que les suministran los drones aéreos y diversos sensores y cámaras localizados en el tractor.
De esta forma, es posible reducir al máximo el empleo de insumos externos, ajustando su uso a las necesidades reales de cada situación.
En lo referente al manejo competitivo de cultivos, rotaciones y disminución de la producción de propágulos de malezas, integran lo que se conoce como control cultural y consisten en conferir a los cultivos ventajas competitivas sobre las malezas de manera disminuir o impedir su desarrollo o crecimiento y por ende sus efectos depresivos del rendimiento de los mismos.
Cuestiones básicas como la elección de adecuadas fechas de siembra, densidades, distribuciones y/o espaciamientos y cultivares adaptados a cada región permiten a los cultivos un uso eficiente de los recursos de crecimiento en desmedro de las malezas.
En este sentido, el mejoramiento genético y la ecofisiología de cultivos permiten obtener cultivares con mayor habilidad competitiva a través de una captación más eficiente de los recursos del ambiente y en especial del recurso lumínico debido a una mayor velocidad de implantación y desarrollo del tejido foliar, entre otros, impidiendo de esta forma la captura de luz para germinar o crecer por las especies de malezas (Andrade, 2012; Bedmar et al., 2002; Novelli y Cámpora, 2015).
Los cultivos de cobertura, que constituyen otra forma de control cultural, se siembran durante los períodos de barbecho, entre la cosecha y la siembra de los cultivos comerciales.
Su crecimiento es interrumpido antes de la siembra del siguiente cultivo o bien después de la siembra de este, pero antes que comience la competencia entre los dos cultivos. Los mismos no son pastoreados, incorporados, ni cosechados, permaneciendo los residuos en superficie.
A diferencia de estos, los abonos verdes son incorporados al suelo. Los cultivos de cobertura pueden reducir la germinación de las semillas y el desarrollo de malezas, a través de efectos alelopáticos, mecánicos y/o competencia por recursos limitantes tales como luz, agua y nutrientes (Campiglia et al., 2010).
Los principales factores involucrados en la supresión son la menor temperatura del suelo, y la falta de luz que muchas semillas requieren para germinar. Sin embargo, la supresión de malezas no se puede atribuir a un solo factor ya que la respuesta se ve afectada por muchos factores bióticos y abióticos dentro del sistema (Mhlanga et al., 2015).
En algunos casos, el uso de cultivos de cobertura permitiría disminuir el número de aplicaciones de herbicidas previo a la siembra del cultivo que sigue en la rotación y/o reducir las dosis en post-emergencia.
Además, pueden contribuir de manera significativa al control de malezas en planteos de agricultura orgánica, en donde no se pueden aplicar productos de síntesis química.
Finalmente podrían controlar malezas en el período de barbecho y solo tendrían, en algunos casos, una ligera competencia con el cultivo que sigue en la rotación (Pérez y Scianca, 2008). Las rotaciones de cultivos, además de mejorar la estructura y biodiversidad del suelo, disminuyen la incidencia de algunas especies de malezas resistentes.
Esta situación es debida a que cada cultivo propicia la generación de un ambiente específico generado por la diferente exploración radical, y aérea, así como por el aporte de sustancias alelopáticas, y el aporte de residuos post-cosecha que puede provocar impactos sustancialmente diferentes entre especies de malezas. Un caso emblemático es el de la especie conocida como Rama negra (Conyza sumatrensis ó Conyza bonariensis) la cual disminuye marcadamente su capacidad de germinación e implantación en presencia de cultivos de cereales de invierno respecto de los barbechos o cultivos de verano (Metzler et al., 2013).
Además de lo establecido, también debe tenerse en cuenta que cada cultivo posee sus herbicidas específicos lo cual permite rotar modos de acción disminuyendo de esta forma los riesgos de aparición de resistencia.
Por tanto, las rotaciones de cultivos aportan diversidad al sistema reduciendo la presión de selección que favorece la emergencia y supervivencia de las malezas.
Sin embargo, tal como establece Satorre (2015), en el contexto de la agricultura Argentina son pocas las ocasiones en que el MIM ha sido llevado a la práctica, mediante soluciones efectivas.
El mismo autor en un exhaustivo análisis de las causas por las que no encuentra aplicación efectiva, establece que las dificultades observadas son complejas, mencionando que “algunas tienen su raíz en la dificultad de valorar los beneficios derivados de enfoques alternativos, pero otras simplemente derivan del desconocimiento del problema que se enfrenta y, entonces, de los procesos que los controlan. En cualquier caso, poner en evidencia el estado de conocimiento y las dificultades que se encuentran, es el primer paso necesario para el cambio y apertura a un real manejo integrado de malezas”.
Según lo expuesto, queda en claro que la solución a nuestros problemas de malezas no provendrá de la utilización exclusiva de una táctica de control en particular sino del manejo inteligente mediante la combinación de varias de ellas integrando conocimientos respecto de los cultivos, las malezas, y el ambiente edáfico y climático.
En algunos casos, es probable que dichos conocimientos no estén disponibles requiriendo mayor investigación al respecto en especial para las condiciones locales. En otros casos, la adaptación de tecnologías, ideas o resultados puede ser una alternativa viable y de menor esfuerzo y costo económico y temporal.
Al respecto, Satorre (2015), puntualiza: “Si bien existen aún vacíos de información y dificultades para neutralizar los procesos de enmalezamiento de una manera integrada, el ejercicio interactivo, fuertemente comunicativo entre investigadores, profesionales y tomadores de decisión comienza a echar luz a nuevas soluciones y arraigar nuevos conceptos que permiten entender que la lucha contra las malezas no es un objetivo, sino que es un proceso.
Como tal acompañará la dinámica de nuestros sistemas productivos mientras generamos el conocimiento necesario para lograr predicciones confiables y soluciones efectivas, duraderas y eficientes al enmalezamiento de las principales regiones agrícolas extensivas”. 4. Impacto de los herbicidas y uso sustentable
No debe desconocerse que el uso indiscriminado, no planificado ni profesional de los herbicidas, además de los problemas de generación de resistencia y residualidad, ha provocado preocupación en los actores sociales involucrados, directa o indirectamente, por los efectos ambientales que pudiesen ocasionar.
Sin dudas, el mayor uso de agroquímicos relacionado al proceso de agriculturización así como la mala utilización de estas sustancias y de los plaguicidas en general, ha generado dudas sobre los impactos ambientales que pudiesen causar sobre los seres humanos, flora y fauna, y recursos naturales.
Prueba de ello es que a pesar que la toxicidad y persistencia de los formulados plaguicidas disminuyó en las últimas décadas, el riesgo de contaminación se incrementó debido a la expansión de la agricultura (CERBAS, 2013).
Además de lo anterior, debe tenerse en cuenta que en nuestro país son escasos y en algunos casos inexistentes, los controles de las actividades relacionadas al uso y aplicación de plaguicidas.
Si bien en algunas situaciones se ejecuta su fiscalización, la magnitud de las áreas y casos a supervisar, supera ampliamente los recursos humanos disponibles para su realización, tornando casi imposible una eficiente y completa labor.
En lo referente a la cuestión legal, últimamente se están realizando esfuerzos para la creación y/o adecuación de normativas tendientes a disminuir el potencial impacto de la aplicación de plaguicidas sobre los seres humanos y el ambiente, especialmente cuando existen áreas de población urbana, periurbana o rural cercanas.
Sin embargo, el fruto de dichas normativas podría no ser el esperado si no existe desde el sector gubernamental, además de la voluntad política, la puesta en práctica de la supervisión tan necesaria (Bedmar, 2013; CERBAS, 2013).
Por último, a nivel educativo y formativo es de vital importancia promover en la población y personas involucradas en el sector agropecuario, la creación de una conciencia de uso racional y sustentable de los recursos naturales. Por tal motivo, a la luz de los argumentos vertidos, es evidente que se impone un cambio en la mentalidad con que se desarrollan las actividades de manejo de las malezas en los sistemas de producción actuales y el contralor de las actividades relacionadas a la utilización de plaguicidas.
Por un lado, es evidente entonces que la sustentabilidad en el uso de herbicidas/plaguicidas solo se alcanzará cuando se comprenda que los mismos constituyen una herramienta más para el manejo de las malezas/plagas y no la primordial, mientras que por otro la supervisión de su uso permitirá morigerar y atenuar los impactos negativos para el ambiente y seres vivos descomprimiendo de alguna manera la presión social existente sobre ellos.
5. Referencias Andrade, F.H. 2012. Contribuciones de la ecofisiología de cultivos a la producción agrícola. Anales de la Academia Nacional de Agronomia y Veterinaria. 2012. Tomo LXVI. Buenos Aires. Argentina. ISSN 0327-8093: 345-377.
Bedmar F., J. Eyherabide y E. Satorre. 2002. Bases para el manejo de malezas. Capítulo 10 en F. Andrade y V. Sadras (Eds). Bases para el manejo del maíz, el girasol y la soja. Unidad Integrada INTA Balcarce FCA UNMP. 450p. Bedmar, F. 2013.
Sustentabilidad del uso de plaguicidas. Coloquio sobre sustentabilidad, Mar del Plata 2013: 17-19. http://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-inta_hacia_una_agricultura_sustentable.pdf.
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Control de malezas en cultivos extensivos. Una visión prospectiva César Belloso Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ex – Presidente y Presidente honorario de AAPRESID (Asociación de Productores en Siembra Directa). Productor agrícola. Asesor y consultor técnico en agricultura. Asesor técnico de la Fundación Producir Conservando. Socio fundador de Don Mario Semillas, Bioceres S.A. y Agrimax S. A.
1. Señale los principales problemas de control de malezas en cultivos extensivos. ¿Por qué tenemos estos problemas? Actualmente el principal problema de control de malezas en cultivos extensivos es la aparición con tendencia creciente de malezas tolerantes y/o resistentes a herbicidas, asociada a un desconocimiento de su manejo y/o falta de aplicación de conceptos del manejo integrado de plagas. Agrava la situacion la falta de una visión holística del sistema de producción y/o la imposibilidad de aplicación de buenas prácticas agrícolas, pilar fundamental del sistema de producción y de lograr resultados satisfactorios en el manejo integrado de malezas.
2. ¿Los problemas de control de malezas, limitarán/modificarán significativamente los actuales sistemas de producción de los principales cultivos extensivos? Si se insiste en solucionar con herramientas aisladas el control de malezas en los sistemas actuales de producción, estos se verán limitados por un aumento de costos para su control, por la aparición de nuevas resistencias, y un aumento de prácticas que afectaran la productividad de los suelos, por ejemplo el control mecánico basado en labranzas.
3. ¿Podría haber cambios en los actuales paradigmas que sustentan dichos sistemas? Hay actualmente un paradigma productivo declamado pero no aplicado como sistema integrador. Me refiero a la labranza 0 o siembra directa. La no remoción del suelo se adoptó masivamente a partir de la introducción al mercado de variedades de soja resistentes a glifosato. Esta práctica en muchos casos no fue acompañada por un conjunto de buenas prácticas agrícolas, a través del tiempo, que aseguraran además una cobertura del suelo y una mayor intensidad de rotación de cultivos para favorecer la actividad biológica en el mismo. Podemos mencionar a la reducción en la participación de cultivos gramíneas en la rotación, menor cantidad de cultivos por año agrícola – menor intensidad-, falta de fertilización balanceada y simplificación en el manejo integrado de plagas (en este caso malezas). Además se afianzó el cultivo de soja como cultivo predominante, desplazando a otros cultivos de rotación de verano (maíz, sorgo y girasol) al ofrecer una rentabilidad mayor ante el aumento de costos de producción y presión tributaria. La biotecnología acelero el proceso de adopción del cultivo masivo de soja. En los últimos años también se redujo drásticamente la siembra de cereales de invierno. Las características del sistema de producción basado en arrendamientos con negociación anual del arrendamiento agrega otro aspecto negativo al demorarse el manejo del lote y el control de malezas, acortándose los tiempos de manejo de barbechos entre cultivos, impidiendo la incorporación de otros cultivos que compitan con malezas y obligando a inclinarse por el control químico y con dosis crecientes. Malezas de fácil control en etapas tempranas con diferentes herbicidas y/o competencia de cultivos, se transforman en malezas difíciles de controlar al avanzar el ciclo agrícola, cuando estas presentan un crecimiento y desarrollo avanzado, como rama negra.
4. ¿Las soluciones derivarán de la aplicación de tecnologías de insumos o de procesos? ¿De una integración de ambas? ¿Se pueden hoy anticipar algunas? Por lo descripto anteriormente las soluciones vienen de un enfoque integral comenzando por aplicar un sistema de producción basado en siembra directa, sustentado por los pilares de las buenas prácticas agrícolas: no remoción del suelo, mantener la cobertura vegetal o de residuos de cultivos durante el año, aumentar el aporte de sistemas radiculares que favorezcan las propiedades físicas, químicas y la actividad biológica, rotación de cultivos diversa e intensa, balance nutricional del suelo, manejo integrado de plagas, manejo responsable de fitosanitarios, con la incorporación de tecnología disponible (biotecnología, sensores remotos, etc.) y además sin solución de continuidad (en forma permanente) a través de los ciclos agrícolas. En síntesis un sistema de producción agrícola en siembra directa. Es un sistema basado en tecnología de procesos, utilizando la tecnología de insumos (herramientas) disponibles. Si lo llevamos al plano del control integrado de malezas describimos también un proceso de manejo integrado comenzando en el cultivo antecesor. Realizar el control de malezas en pre-cosecha para evitar que las malezas semillen aumentando el banco de semillas del suelo. Hacer una limpieza profunda de la cosechadora antes de ingresar al campo y/o al cambiar entre lotes infectados de malezas resistentes para evitar esparcir semillas de malezas en el campo y/o en la zona. Durante el barbecho aplicar un herbicida residual para un control temprano de malezas en otoño-invierno, complementado con un cultivo invernal de cosecha o de cobertura, según la rotación de cultivos, para que haya competencia del cultivo a las malezas. La utilización de diferentes familias de herbicidas para evitar generación de resistencias. Sumado al conocimiento de las características de herbicidas, requerimientos de calidad de aplicación, por ej. relacionado a la presencia de rastrojo y/o materia orgánica del suelo. Finalmente la siembra del cultivo de verano con un manejo que asegure una rápida competencia del cultivo con las malezas presentes en el banco de semillas: fertilización localizada para un rápido arranque de cultivo, distancia entre surcos y densidad adecuada, utilización de eventos biotecnológicos del cultivar sembrado según la necesidad del ambiente y combinación de alternativas de principios activos a utilizar durante el ciclo del cultivo hasta la cosecha que aseguren una rotación de herbicidas, reduciendo su impacto en ambiente (menor número de pasadas) y evitando la generación de nuevas resistencias.
5. ¿Nuevos eventos genéticos podrían aportar a la solución de los problemas de malezas? Nuevos eventos genéticos aportarían nuevas soluciones como oferta en la tecnología de insumos disponible ampliando las herramientas disponibles para el manejo del sistema de producción. La incorporación de estos eventos aisladamente o como solución aislada a problemas puntuales pueden agravar el control de malezas generando nuevas resistencias y/o impactando negativamente sobre el sistema de producción por un mal uso de la tecnología.
6. ¿Los menores precios de los principales commodities agrícolas, unidos a los probablemente mayores costos de producción, podrían resultar en reducciones significativas de la superficie dedicada a alguno o algunos de estos cultivos? Al describir el origen de problemas de control de malezas mencioné el impacto de una política agrícola que desalentó la siembra de los cultivos de rotación con soja, agravando la velocidad de desplazamiento de estos cultivos de la rotación y haciendo menos sustentable al sistema de producción, además de favorecer la aparición de malezas resistentes.
Control de malezas en cultivos extensivos. Una visión prospectiva Gustavo Duarte Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Director de la consultora DZD Agro SRL. Socio y Presidente de El Ganado SRL. Socio Gerente de Firpo Oeste SA. Director del Grupo Rio Bermejo SA. Socio de Grupo NDC (Negocios el Campo). Miembro del CREA América y del CREA 25 de Mayo. Ex docente del Dpto de Suelos de la FAUBA. Ex-Asesor CREA. Co-Autor de tres libros sobre el cultivo de Soja y Girasol. Autor de más de 100 artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras.
1. Señale los principales problemas de control de malezas en cultivos extensivos. ¿Por qué tenemos estos problemas? • Falta de alternancia de grupos químicos (mono cultura de glifosato y ALS): los eventos genéticos que permitieron el uso masivo de moléculas como el glifosato, sin la debida complementación de otros grupos químicos es parte del problema • Fallas en la calidad de las pulverizaciones (BPA) y momento de aplicaciones: la combinación de sudosas, fallas en las aplicaciones (zonas sin tratamiento) y aplicaciones en estadios más resistentes de la maleza a la acción del herbicida. • Rotación de cultivos: la relación soja/maíz desbalanceada y/o el uso de familias químicas similares en los cultivos es otra de las razones. • Renta marginal decreciente (negocio de la tierra): al convertirse por diversas razones (nivel de inversión, intervención de mercados, etc.) en un país “sojizado” y de escasa renta se contribuye a disminuir el nivel de inversión directa en el cultivo y a potenciar los factores antedichos. • Formación de profesionales deficitarios en conocimientos de este tema: los centros de formación dejaron de conceptualizar sobre los riesgos a que sistemas simplificados podían generar este tipo de respuestas. La formación académica en los tiempos de máximo esplendor de la molécula de glifosato dejó espacios formativos sin cumplimentar. • Falta de alerta del área científica: no hay una comunicación a la sociedad productiva sobre determinadas exigencias que los sistemas tienen. Se imaginó que a través de la ingeniería genética iban a aparecer todas las soluciones a los problemas agronómicos. • Presión de proveedores de agroquímico en una sola dirección: su concepto fue, no hace falta el herbicida residual. Solo con glifosato esta la solución.
2. ¿Los problemas de control de malezas, limitarán/modificarán significativamente los actuales sistemas de producción de los principales cultivos extensivos? • Los limitarán hasta que se difundan tecnologías que vuelvan a ser eficaces en el control de las mismas. No creo en que sea muy diferente a otros problemas abordados en factores reductores de rendimiento. • Los modificarán en : ? la necesidad de considerar la rotación de activos químicos y las restricciones en algún caso ? la limitaran desde la posibilidad que en algunas regiones los carry over de los agroquímicos limiten decisiones de cultivos posteriores ? los cambios de relaciones de mercados (intervenidos o no) pueden también modificar el direccionamiento de las decisiones.
3. ¿Podría haber cambios en los actuales paradigmas que sustentan dichos sistemas? • Debería generar cambios pensando formas nuevas de combate. Diseño de nuevos sistemas de producción (cambios en las fechas de siembra, arquitectura, etc.). Introducción de cultivos nuevos, etc.
4. ¿Las soluciones derivarán de la aplicación de tecnologías de insumos o de procesos? ¿De una integración de ambas? ¿Se pueden hoy anticipar algunas? Necesariamente de ambas tecnologías. • Tamaño de maleza (proceso) • o tipo con herbicida (insumo) • o acción específica (nuevas tecnología combinadas). Bloqueante especifico de germinación/tecnología Biodirect/ Romper la dormición, que todo salga en el mismo momento.
5. ¿Nuevos eventos genéticos podrían aportar a la solución de los problemas de malezas? • Sí. Pero como abordaje de sistema. No como única solución. Por ejemplo, plantas que bloqueen el desarrollo de malezas.(genotipos alelopáticos) 6. ¿Los menores precios de los principales commodities agrícolas, unidos a los probablemente mayores costos de producción, podrían resultar en reducciones significativas de la superficie dedicada a alguno o algunos de estos cultivos? • Si no hay renta un cultivo (no subsidiado) puede desaparecer en cualquier ambiente productivo. La estructura de costos es más compleja que los costos directos de los cultivos. No obstante imagino otras razones para un cambio de áreas relativas, no diseñadas por un factor reductor.
Control de malezas en cultivos extensivos. Una visión prospectiva Gustavo Grobocopatel Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ex – Docente en Manejo y Conservación de Suelos, Facultad de Agronomía, UBA. Presidente del Grupo Los Grobo. Director de INDEAR. Director de Bioceres S. A., Miembro de la Comisión Directiva de AEA (Asociación Empresaria Argentina). Miembro del Consejo Económico y Social de la universidad Di Tella.
1. Señale los principales problemas de control de malezas en cultivos extensivos. ¿Por qué tenemos estos problemas? Las malezas resistentes han aparecido y se han diseminado en los últimos años debido a la falta de adecuada rotaciones de cultivos. La resistencia es obvio que debería aparecer en algún momento pero la gravedad fue fruto de ese proceso
2. ¿Los problemas de control de malezas, limitarán/modificarán significativamente los actuales sistemas de producción de los principales cultivos extensivos? Creo que ya los están modificando. Los sistemas de controles serán menos eficientes, más caros y complejos.
3. ¿Podría haber cambios en los actuales paradigmas que sustentan dichos sistemas? Creo que la industria química está avanzando en nuevas mezclas y formulaciones de productos viejos ya que no hay novedades en moléculas nuevas. Creo que el tema rotaciones de cultivos será crucial y hay que ver si no serán necesarios en el futuro programas integrados regionales de control.
4. ¿Las soluciones derivarán de la aplicación de tecnologías de insumos ó de procesos? ¿De una integración de ambas? ¿Se pueden hoy anticipar algunas? Creo que lo respondí en el punto anterior.
5. ¿Nuevos eventos genéticos podrían aportar a la solución de los problemas de malezas? Sin duda. Eventos con resistencia a hormonales como el picloran o el 2,4 D van en ese sentido
6. ¿Los menores precios de los principales commodities agrícolas, unidos a los probablemente mayores costos de producción, podrían resultar en reducciones significativas de la superficie dedicada a alguno o algunos de estos cultivos? La dinámica del mercado está influenciada por la tracción de la demanda, mientras ella se sostenga los precios seguirán tendiendo a los costos de producción. Si los costos aumentan la tendencia será a que los precios aumenten y viceversa. En el corto plazo puede haber periodos de ajustes.
Control de malezas en cultivos extensivos. Una visión prospectiva Gustavo Oliverio Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ex – Docente en Manejo y Conservación de Suelos, Facultad de Agronomía, UBA. Asesor, consultor y administrador de empresas agropecuarias. Asesor CREA. Asesor Departamento de Estudios de AACREA. Ex – Subsecretario de Producción Agropecuaria y Mercados, SAGyP. Ex – Subsecretario de Producción y Alimentos, SAgPyA. Asesor y Coordinador de Proyectos, Fundación Producir Conservando.
1. Señale los principales problemas de control de malezas en cultivos extensivos. ¿Por qué tenemos estos problemas? Existen en distintas zonas de producción problemas en el control de algunas malezas que hoy son tolerantes o resistentes a distintos grupos de herbicidas. El problema tiene su origen en la falta de rotación de cultivos que es consecuencia de los distintos resultados económicos que los mismos tienen y donde el cultivo de Soja en los últimos años ha sido el más rentable, alentando en muchos casos la realización de monocultivo. Esta falta de rotación implica también la falta de rotación de grupos y sitios de acción de los herbicidas utilizados, generándose de esta forma tolerancias y resistencias que 10 años atrás no se registraban.
2. ¿Los problemas de control de malezas, limitarán/modificarán significativamente los actuales sistemas de producción de los principales cultivos extensivos? Sin dudas los problemas de control de malezas se agravarán si no se logra volver a un Sistema de Producción donde la rotación de cultivos desplace al actual monocultivo de Soja de algunas zonas. Si ello no ocurriera tendremos limitaciones en el control de malezas que implicarán mayores costos de producción y en muchos casos mermas en los rendimientos potenciales de los cultivos. A ello habrá que sumar los negativos efectos sobre la fertilidad física y química de los suelos.
3. ¿Podría haber cambios en los actuales paradigmas que sustentan dichos sistemas? Sin dudas ocurrirán cambios y ellos dependerán del logro de un Sistema de Producción rentable que permita volver a rotaciones que contemplen Diversidad e Intensidad de cultivos como característica central.
4. ¿Las soluciones derivarán de la aplicación de tecnologías de insumos ó de procesos? ¿De una integración de ambas? ¿Se pueden hoy anticipar algunas? Habrá que aplicar tecnologías básicamente de proceso, integrando la utilización de los insumos disponibles que permitan acceder a los resultados esperados por su utilización. Diversidad e Intensidad de cultivos en las rotaciones, Cultivos de Cobertura, Fertilización adecuada al sistema elegido, rotación de grupos y sitios de acción de los herbicidas utilizados, control integrado de plagas y enfermedades serán las tecnologías que mejorarán la actual situación en este tema.
5. ¿Nuevos eventos genéticos podrían aportar a la solución de los problemas de malezas? Sin dudas nuevos eventos genéticos, principios activos y formulaciones nuevas de herbicidas contribuirán a solucionar los actuales problemas de malezas, pero ello no permitirá que mágicamente los mismos desaparezcan. En un mediano plazo los problemas volverán si no integramos distintas tecnologías para acotar los mismos.
6. ¿Los menores precios de los principales commodities agrícolas, unidos a los probablemente mayores costos de producción, podrían resultar en reducciones significativas de la superficie dedicada a alguno ó algunos de estos cultivos? Los menores precios Internacionales, sumados a las políticas internas de restricción de exportaciones que condicionan aún más los precios internos en el País en los últimos años ya han generado modificaciones sustantivas de las superficies destinadas a algunos cultivos. A ello hay que sumar los mayores costos internos de insumos y fundamentalmente de comercialización (fletes principalmente) que condicionan aún más la competitividad económica de algunos cultivos. De esta forma se da lugar a la actual situación en donde los cereales solo representan el 30% del área total sembrada a nivel Nacional estando el 70% restante sembradas con Oleaginosas, básicamente Soja.
El problema de malezas en los cultivos extensivos de la República Argentina. La necesidad de un enfoque integrado. The problem of weeds in grain crops of Argentina: The need for an integrated approach. Emilio H. Satorre Cátedra de Cerealicultura, Facultad de Agronomía, UBA, IFEVA – CONICET & Unidad de Investigación & Desarrollo, AACREA. Av. San Martín 4453, 1417-Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. satorre@agro.uba.ar Ingeniero Agrónomo, Facultad de Agronomía, UBA. Ph. D. University of Reading, UK. Profesor de grado y post-grado en UBA, UNLP, UNMdelP. Autor, coautor y contribuyente en varios libros de su especialidad. Director de proyectos de investigación en la UBA. Autor de trabajos científicos, técnicos y de extensión publicados en el país y en el extranjero. Participante y disertante invitado en reuniones, conferencias y simposios en Argentina y en el extranjero. Palabras clave: Manejo integrado de Malezas (MIM), Cambios de malezas, resistencia, herbicidas, sistemas de producción Key words: Integrated Weed Management (IWM), Weed shifting, weed resistance, herbicide, crop production systems. RESUMEN La incorporación de nuevas tecnologías y los cambios en los patrones de uso y producción de las tierras agrícolas de Argentina han sido importantes determinantes de cambios en las comunidades de malezas. Cuando incluyen procesos dominantes de amplia expansión y simplificados, tal como lo ocurrido con el cultivo de soja transgénica en Las Pampas, su efecto se amplifica generando problemas nuevos y complejos.
En los cultivos extensivos, las malezas gramíneas constituyen los problemas de mayor dificultad de control, si bien varias especies latifoliadas han proliferado en los últimos años. La creciente aparición y expansión de genotipos resistentes a herbicidas entre estos grupos funcionales es un aspecto distintivo y reciente de los sistemas de producción agrícola en Argentina.
Abordar el impacto de estas transformaciones y los nuevos problemas de malezas requiere abordar la naturaleza de un fenómeno complejo y, como tal, abandonar la búsqueda de soluciones simples y adentrarse en la posibilidad de hacer efectivo un enfoque integrado.
La aproximación simple buscando una solución sencilla es al momento costosa, reconocidamente transitoria y de escaso aporte a la construcción de sistemas productivos y una agricultura moderna y sustentable.
LAS DETERMINANTES DEL PROBLEMA DE LAS MALEZAS. Las comunidades de malezas en los sistemas cultivados están continuamente expuestas a fuerzas que producen cambios tanto en la organización de las comunidades, como en la estructura de sus poblaciones. Esas fuerzas en los sistemas cultivados son frecuentemente identificadas con las labranzas, los herbicidas o la competencia del cultivo hacia las malezas, entre otras.
En general, estas fuerzas suelen asociarse a procesos de selección que redundan en respuestas adaptativas de las especies malezas.
Sin embargo, los sistemas de producción y sus cultivos en sistemas extensivos, también producen modificaciones en el ambiente, por erosión o degradación física o química, por ejemplo, que también desencadenan cambios en la organización de las especies malezas de una región. Estos cambios ambientales, a diferencia de los disturbios indicados anteriormente, se asocian a procesos sucesionales vinculados a las modificaciones en el ambiente biótico o abiótico que el sistema de producción produce. Es reconocido que ambas fuerzas, selectivas y sucesionales, operan en los sistemas de producción agrícola como tensiones, promoviendo cambios contínuos en la organización de las comunidades de malezas. La agricultura Argentina tuvo un extenso período de desarrollo, caracterizado por la dominancia de actividades extensivas mixtas (agrícola-ganaderas), con relativamente cortas rotaciones agrícolas y fuertes interacciones entre la ganadería y la agricultura.
Hacia comienzos de la década del 90´ el escenario agrícola de la región pampeana y, de las tierras arables de Argentina en general, comenzó un dinámico proceso de transformación con una fuerte expansión de la agricultura.
En los últimos 30 años en esas tierras se aumentó el área sembrada con cultivos extensivos de grano, pasando de 15 a más de 32,5 millones de hectáreas (SIIA, Minagri, 2014; http://www.siia.gov.ar ).
La tasa de expansión de área alcanzó valores promedio de 850.000 has año-1 mientras simultáneamente ocurría un cambio en la participación relativa de los distintos cultivos en la misma: desde una producción eminentemente de cultivos de cereales se pasó al predominio de cultivos oleaginosos (Satorre, 2011).
De hecho, el aumento de la superficie sembrada con soja fue el factor distintivo del período (Carreño y Viglizzo, 2007; Viglizzo y Jobbágy, 2010). Al mismo tiempo, se modificó bruscamente la producción agrícola, pasando de cerca de 40 a cerca 100 millones de toneladas para el conjunto de la producción de soja, maíz, sorgo, cebada, trigo y girasol (SIIA, Minagri, 2014; http://www.siia.gov.ar ).
Paralelamente, a este proceso de expansión de la agricultura y de su producción (fuerza sucesional), el desarrollo y expansión de nuevas tecnologías fue y es una característica del período.
El ciclo de transformación estuvo dominado por el aumento en el uso de fertilizantes, la liberación de nuevas variedades e híbridos, incluyendo cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas, el uso de agroquímicos con nuevos principios activos fungicidas, insecticidas y, especialmente, herbicidas, cambios en el sistema de labranza, con expansión de la siembra directa, y nuevos patrones de diseño de cultivos, tales como el ya mencionado doble cultivo trigo/soja de segunda o el maíz de siembra tardía en áreas centrales de la región (Satorre, 2005; Satorre, 2011).
Un aspecto destacado, que acompañó el proceso descripto, fue la característica de los actores involucrados y, el cambio en el régimen de tenencia de la tierra.
Por un lado, el sector se enriquece con el advenimiento de empresarios jóvenes, emprendedores y contratistas.
Ambos profesionalizan la gestión del negocio, los empresarios, y la profesionalización de las labores, los contratistas, cambiando la calidad y capacidad operativa del trabajo en la agricultura.
Al mismo tiempo, se desarrollan nuevas formas de organización de esos actores del sector, dando origen a “pools” de siembra o productores sin tierra, quienes cultivan campos alquilados. Se estima que, a comienzos del nuevo milenio, 50 % del área agrícola era sembrada por profesionales sin tierra en campos alquilados a dueños de la tierra.
Las características del negocio determinaron la presencia de contratos cortos (no más de una campaña o año) que hicieron prevalecer la renta y la simplicidad de manejo de los cultivos como mecanismos de mitigación de riesgo.
Desde un enfoque sistémico, las fuerzas motrices del período pueden resumirse en (i) Un cambio de magnitud en el uso de la Tierra.
La mayor parte de la expansión agrícola se produce sobre tierras arables con pasturas, produciendo el reemplazo de la actividad ganadera por la agrícola, deforestación de tierras y, cambio de actividades en las tierras agrícolas, dónde se pasa de siembra de cereales a la de oleaginosos; (ii) Un cambio en el sistema de producción. Se simplifica y especializa la producción agrícola extensiva.
Se modifica la secuencia de cultivos y, el cultivo de soja llega a cubrir cerca del 60 – 65 % de la superficie cultivada con granos; y (iii) Se desarrolla un proceso parcial de intensificación, dominado por la siembra de doble cultivos.
Cerca del 25 % del área sembrada lo está con 2 cultivos extensivos en la misma campaña, mayormente trigo o cebada seguido de un cultivo de soja de segunda. Sin lugar a dudas, procesos de transformación de esta magnitud no podían pasar inadvertidos a las comunidades de malezas de la región. De hecho, el proceso de agriculturalización brevemente descripto en los párrafos anteriores, por magnitud y cambio de actividades, ha significado el de mayor impacto sobre la flora espontánea y su organización en los últimos 60 años.
Los cambios tecnológicos y la intensificación agrícola, por ejemplo, dispararon procesos que actuaron en plazos breves generando un mosaico espacial y temporal de situaciones variadas que puso en marcha una dinámica de enmalezamiento compleja con dirección y problemas derivados poco previsibles.
Las consecuencias más importantes de este proceso resultaron en la aparición de nuevas especies maleza problema y resistentes. El problema de malezas se consolida en el cultivo de soja y, en menor medida en el de maíz; es decir, la percepción de los productores y profesionales es que las malezas son problema en significativamente mayor medida en estos cultivos que en los cultivos de invierno (Satorre, 2015).
La mayor parte de las especies malezas problema eran componentes de las comunidades espontáneas en hábitats distintos a los cultivados y, sólo unas pocas especies maleza problema fueron introducidas (Figura 1). En estas especies, en los últimos años, se reportaron 23 resistencias en 16 malezas (REM, 2015).
Entre las malezas resistentes cerca del 70 % son especies gramíneas y, el 30 % son latifoliadas. Las resistencias predominaron sobre tres modos de acción de herbicidas, son ellos inhibidores de la enolpiruvil shikimato fosfato sintetasa (EPSPS), inhibidores de la aceto-lactato sintetasa (ALS) e inhibidores de la acetil co-enzima A carboxilasa (ACC), en varios casos se detectaron resistencias cruzadas. Al mismo tiempo, aumentó la velocidad de expansión de las malezas (movimiento espacial) e intensidad de interacciones.
El dinamismo vertiginoso de la evolución de resistencia y la expansión de malezas problema determinó que este problema fuera indicado como clave al desarrollo y viabilidad de la agricultura.
LAS MALEZAS PROBLEMA Las malezas problema son aquellas cuyo control es dificultoso a través de los métodos convencionales, o que posee alternativas costosas y, usualmente de baja eficacia, para su control.
Las especies identificadas como resistentes o tolerantes a los métodos usuales de control son, en general identificadas como malezas problema. Sin embargo, el problema de las malezas supera esta distinción de dificultad y, usualmente incorpora el área afectada como medida del esfuerzo económico y técnico para su manejo.
Es así, que muchas de las malezas más frecuentes no son consideradas malezas problema y varias de las malezas problema no son aún las más frecuentes (Conyza bonariensis es, sin embargo, una excepción a este comportamiento).
Sobre relevamientos llevados a cabo en 343 lotes de producción en 139 localidades por profesionales agrónomos (Satorre, 2015) se puso en evidencia que la problemática de malezas no es general, sino que cada zona o región tiene sus propios problemas de malezas, aunque comparten parcialmente un elenco de especies.
El análisis de los relevamientos de especies (Satorre, 2015) permitió ordenar los problemas de maleza en cuatro grandes regiones. El Cuadro 1 resume las especies que reportaron más de 15 % de frecuencia (estimador del área infestada) en lotes comerciales en cada una de las cuatro zonas identificadas.
A modo de ejemplo, Conyza bonariensis y Conyza sumatrensis son especies conspicuas de amplia difusión, pero Gomphrena sp o Borreria verticillata son especies relevantes sólo en lotes agrícolas de la región Norte
(Cuadro 1). Cuadro 1- Especies malezas más frecuentes en cultivos de verano de 4 regiones productivas de Argentina.
Todas las especies listadas tuvieron más de 15 % de frecuencia de área invadida en cada región; Especies con registros de frecuencia inferior al 15 % no son incluidas.
NORTE NORTE CENTRO CENTRO-NORTE SUR Trichloris pluriflora Conyza sp. Conyza sp Conyza sp. Sphaeralcea bonariensis Cyperus rotundus Parietaria debilis Sonchus sp. Chloris ciliata Chenopodium album Digitaria sanguinalis Digitaria sanguinalis Amaranthus sp Digitaria sanguinalis Sonchus sp. Chenopodium álbum Gomphrena sp Amaranthus sp Commelina erecta Conyza sp. Eleusine indica Sorghum halepense Borreria verticillata Eleusine indica Ipomoea purpurea Gamochaeta sp. Sobre lotes en las provincias de (i) Norte: Tucumán, Salta, Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Norte de Santa Fe; (ii) Centro: Entre Ríos, Centro y Sur de Córdoba, Centro y Sur de Santa Fe, Centro y Norte de Buenos Aires y Este de La Pampa; (iii) Centro-Norte: Norte de Córdoba; (iv) Sur: Sur de Buenos Aires. Entre las malezas problema (resistentes a herbicidas) figuran cerca de 14 especies gramíneas y 8 latifoliadas, muchas de ellas presentes en la lista del Cuadro 1 (ver REM, http://www.aapresid.org.ar/rem/ para mayor detalle).
Los nuevos problemas se asocian a alguna o varias de las transformaciones experimentadas por la agricultura en los últimos 25 años. Así, las nuevas tecnologías y las transformaciones productivas del sector modifican el escenario de malezas, aumentando la frecuencia de especies leñosas en planteos en siembra directa y, por ejemplo, la frecuencia de malezas gramíneas y la resistencia a glifosato en los cultivos de soja.
Simultáneamente, las nuevas malezas modifican el escenario de tecnologías y los sistemas de producción de cultivos. A modo de ejemplo, (i) Con la aparición de resistencia aumenta el número de aplicaciones herbicida (entre 0,5 – 0,7 más aplicaciones por hectárea de lote sembrado con soja que 1ª años atrás); (ii) Aumenta el número de aplicaciones herbicidas en el barbecho de los cultivos; (iii) Aumenta el uso de herbicidas residuales; (iv) Se reduce (o no se incrementa) el número de aplicaciones post-emergentes; (v) Se re-incorpora la labranza (laboreo del suelo) y, en algunos casos, el desmalezado mecánico como tecnología de control; (vi) Aumenta la complejidad de los esquemas de control de malezas en el cultivo (de un manejo general por cultivo a un manejo particular por lote.
Como resultado, las nuevas malezas modifican la rentabilidad y el riesgo de la empresa ya que aumenta el costo de manejo y control de las malezas (asociado al monitoreo, seguimiento e insumos) y, en muchas regiones se reduce el valor de la tierra. Con este escenario desarrollándose, las soluciones simples usualmente propuestas no han logrado detener el problema. Surge la necesidad de manejar las malezas como a un problema complejo, que deberá incorporar múltiple conocimiento y habilidades técnicas y operativas distintas.
El impacto y naturaleza del problema de malezas permite reconocerlo como fenómeno complejo y como tal, pone en evidencia vacíos de conocimiento, desinformación y la baja eficacia de los enfoques simplistas tradicionales. Estas características determinan por un lado que, mientras que se aborda el problema, se deban ir improvisando soluciones y, por el otro resignar la expectativa de encontrar soluciones simples, siempre tentadoras.
En este escenario, el manejo integrado de malezas ha sido frecuentemente propuesto como concepto dominante. Sin embargo, al menos en el contexto de la agricultura Argentina, son pocas las ocasiones en que este concepto ha sido llevado a la práctica, proponiendo soluciones efectivas al problema de las malezas.
Las raíces de las dificultades observadas para aceptar y desarrollar soluciones integradas son también complejas. Algunas dificultades tienen su raíz en la poca valoración de los beneficios derivados de enfoques alternativos, pero otras simplemente derivan del desconocimiento del problema que se enfrenta y, entonces, de los procesos que los controlan.
En cualquier caso, intentar poner en evidencia el estado de conocimiento, sus limitaciones y oportunidades así como las dificultades que se encuentran, es el primer paso necesario para el cambio y apertura a un real manejo integrado de malezas a partir del cual emerjan soluciones realistas y duraderas.
UN ABORDAJE INTEGRADO A LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA DE LAS MALEZAS. Una forma de poder construir soluciones integradas es a través del trabajo en equipos, dejando emerger el conocimiento científico y la experiencia inicial del amplio número de profesionales y técnicos que todos los días enfrentan una decisión en la lucha contra las malezas.
En esta línea, recientemente, se han puesto en marcha trabajos multidisciplinarios. Sin dudas las soluciones al problema de las malezas vendrán de un proceso de re-educación.
Como en tantos otros aspectos de la vida en estos tiempos, el manejo y control de malezas parece necesitar un cambio de rumbo gradual, pero continuado.
En varios talleres con asesores y tomadores de decisión del Centro y Noreste de Argentina se exploraron las limitaciones a producir enfoques de manejo integrado al problema de malezas.
En algunos de ellos, a modo de ejemplo, Gomphrena perennis se identificó como maleza tipo de difícil manejo actualmente en la región, ya que no era reconocida como problema 15 años atrás. Inventarios recientes de malezas en el Norte de Argentina ubican a esta especie entre las 5 de mayor frecuencia (22%; Satorre, 2015).
En los talleres, en primer lugar se exploró el conocimiento local sobre la biología de la maleza y, luego, los factores considerados determinantes de la expansión y crecimiento de la maleza. Finalmente, se discutieron y propusieron alternativas para el control o regulación de la maleza en las áreas cultivadas de la región.
Se integró luego el conocimiento a modo de resumen analizando los cambios de percepción del problema.
En síntesis, se desarrolló un ejercicio para construir y ordenar los pilares básicos para la búsqueda de actitudes de cambio y herramientas que aporten soluciones efectivas al control de Gomphrena perennis.
Los resultados obtenidos fueron clarificadores. En líneas generales el conocimiento de la biología tendió a ser fragmentado y disperso y, difícilmente entendido como una parte del manejo general del problema. Sin embargo, los detalles críticos de los procesos clave de la maleza (establecimiento, competencia y dispersión) fueron reconocidos.
Por otra parte, se reconocieron entre las condiciones favorables a la expansión del problema a las (i) Condiciones ambientales: los años secos (con escasas precipitaciones) y suelos deteriorados o empobrecidos, los que favorecerían la dominancia de esta especie.
Sin embargo, no siempre hubo consenso sobre los efectos directos e indirectos de estas condiciones favorables en el crecimiento del problema de enmalezamiento de los lotes comerciales; (ii) las condiciones de uso de la tierra, incluyendo al régimen de tenencia (campos alquilados), falta de rotación y longitud de barbecho, entre otros, fueron señalados como atributos rectores de la organización y funcionamiento de los sistemas de producción dominantes; y (iii) los cultivos y sus tecnologías, incluyendo la siembra directa de los mismos, su fecha de siembra tardía, etc. De hecho, en la última fase de interacción del taller, varias estrategias para el manejo y control pudieron ser descriptas.
Las mismas incorporaron al menos dos controles químicos con herbicidas (integrados para neutralizar los flujos de establecimiento (germinación, brotación y emergencia) y de crecimiento de la maleza. Por otra parte, se analizó y valoró positivamente el diseño del sistema de cultivo (uniformidad de emergencia, densidad y distanciamiento entre hileras del cultivo) para incrementar su habilidad competitiva relativa frente a la maleza.
Durante la integración y síntesis de la experiencia, resultó evidente que el éxito de Gomphrena perennis como maleza (su jerarquización dentro de la comunidad de especies espontáneas) se había visto favorecida por una serie de fuerzas motrices sucesionales (por ejemplo, el empobrecimiento de los suelos) y adaptativas (por ejemplo, ligadas al uso de los suelos con secuencias simples de cultivos dominantes).
Eliminar o reducir las tensiones que imponen esas fuerzas fue, sin embargo, rara vez incorporado como parte efectiva del manejo integrado de malezas.
Si bien, aparecieron como una parte crucial del éxito de las estrategias de manejo y control que pudieran diseñarse. Un seguimiento de caso permitió reconocer luego de un año que la incorporación de un enfoque complejo, apoyado en el diagnóstico de situación, en la incorporación de cultivos de invierno, distintos modos de acción y oportunidad de uso de herbicidas habían resultado en la circunscripción del problema y su reducción.
Adicionalmente, el ejercicio de un enfoque integrado y sistémico produjo motivaciones en el equipo y aumentó su seguridad para enfrentar y proponer soluciones en situaciones cambiantes.
La organización y manejo de los sistemas de producción, especialmente en los últimos 25 años, aparece como determinante de la evolución y dinámica de los nuevos problemas de malezas en los cultivos extensivos.
Estos problemas se asocian a la jerarquización de nuevas especies, la aparición de malezas resistentes y la expansión de malezas de difícil control. Un abordaje integrado al control de malezas, sumando distintos procesos y tecnologías aparece como necesario. Sin embargo, el manejo integrado de malezas resulta de escasa adopción.
Las razones de la escasa adopción suelen residir en el hecho que (i) las soluciones integradas incorporan tecnologías no apropiables; (ii) son más complejas de aplicar y requieren más conocimiento, oportunidad y dedicación; (iii) sus beneficios son difíciles de valorar (no se identifica el factor excluyente de éxito); y (iv) hay desconocimiento de la complejidad e impacto del problema de las malezas y, entonces se insiste en la búsqueda de soluciones simples.
Si bien ha habido un renacimiento de los esfuerzos de capacitación en temas de bioecología, manejo y control de malezas en los últimos años. Muchas de las promesas de solución siguen recayendo en fórmulas semejantes a las que dieron origen a los problemas. Así, a modo de ejemplo, desde la biotecnología se liberan o liberarán genotipos tolerantes a otros herbicidas (Dicamba, 2,4D, por ejemplo) que acompañarán a las variedades ya tolerantes a glifosato e inhibidores de la ALS (cultivares de soja RR y STS, respectivamente).
Es esperable que estas soluciones sean transitorias y que en el mediano plazo nos obliguen a enfrentar nuevos y más costosos problemas.
ELEMENTOS NECESARIOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN ENFOQUE SISTÉMICO. Avanzar en un enfoque realmente integrado de manejo de malezas requiere conocer las características y magnitud del problema y la diversidad de alternativas capaces de incorporar. Recientemente, Satorre et al (2016) han reunido y analizado la diversidad de aspectos a considerar. Sólo para mencionar algunos aspectos a profundizar: (i) el inventario del problema: Se refiere al relevamiento o inventario de las especies malezas dentro de un área geográfica particular (usualmente el lote, establecimiento o región). El relevamiento es un paso para identificar las malezas, comprender su expansión geográfica, tener una medida de la magnitud del problema y su evolución, contribuir a establecer la trayectoria y posible aparición de nuevos problemas de malezas. Sin embargo, debe reconocerse que el relevamiento o inventario no es una aproximación funcional (sobre cómo funciona) al problema, aunque contribuye a formular hipótesis de su funcionamiento; (ii) la definición espacial del problema: Se refiere a conocer la distribución espacial de las malezas en el lote, establecimiento o región. Conocer el patrón espacial estimula la búsqueda para entender que limita o favorece la expansión en unas áreas y en otras no; entender cómo se mueve o avanzan las malezas; comprender diferencias en la magnitud de los daños esperables del enmalezamiento (por ejemplo, atribuibles a un enmalezamiento por su distribución en manchones, en forma dispersa o uniforme, etc); (iii) la disponibilidad y conocimiento de herramientas efectivas de manejo o control: Conocer el efecto de cambios en la fecha de siembra, del laboreo y, por supuesto, las características de los herbicidas, incluyendo sus mecanismos de acción, persistencia, eficacia; (iv) la posibilidad de modificar los sistemas de cultivo y el sistema de producción: particularmente la secuencia de cultivos y el nivel de intensificación, número de cultivos por año. Estos elementos pueden ser herramientas eficaces para la regulación de las poblaciones malezas y la reducción de su crecimiento; y (iv) la incorporación de análisis de riesgo: Analizar el problema con un enfoque probabilístico antes que determinístico (éxito o fracaso) permitiría comparar alternativas con un enfoque más realista. Usualmente, a la eficacia de controles se le asigna un valor único y, por ejemplo, prima la sensación que lo que dio el resultado deseado en una situación siempre lo dará en casi cualquier situación. Es necesario reconocer que la variabilidad climática, del comportamiento de los cultivos, del momento de siembra o cosecha, por ejemplo modificarán la respuesta a los controles de las malezas, del mismo modo que afectan el resultado de las tecnologías que aplicamos sobre su productividad. Esto puede modificar trayectorias y ritmos de progreso del enmalezamiento, aspectos que deberían ser enfrentados y analizados con atención.
COMENTARIOS FINALES Los cambios asociados a las transformaciones productivas de una región, la incorporación de nuevas tecnologías y patrones de uso de la tierra son fuerzas de gran magnitud produciendo cambios en las comunidades de malezas. Cuando incluyen procesos dominantes de amplia expansión y simplificados, como lo ocurrido en Las Pampas, su efecto se amplifica generando problemas complejos originados en múltiples causas. Abordar el impacto de estas transformaciones sobre las malezas requiere abordar la naturaleza de un fenómeno complejo. Como tal, descansar en la búsqueda de soluciones simples sólo sirve para atenuar los efectos y, usualmente esconder nuestra oportunidad de abordar soluciones duraderas. La aproximación simple buscando una solución sencilla es al momento costosa, reconocidamente transitoria y de escaso aporte a la construcción de sistemas productivos y una agricultura moderna y sustentable. Si bien existen aún vacíos de información el ejercicio interactivo, fuertemente comunicativo entre investigadores, profesionales y tomadores de decisión comienza a echar luz a nuevas soluciones y arraigar nuevos conceptos que permiten entender que la lucha contra las malezas no es un objetivo, sino que es un proceso. Como tal, como la generación misma del conocimiento, acompañará la dinámica de nuestros sistemas productivos mientras trabajamos para entender y lograr predicciones confiables y soluciones efectivas, duraderas y eficientes al enmalezamiento de las principales regiones agrícolas extensivas.
REFERENCIAS Carreño, L.V., Viglizzo, E.F., 2007. Provisión de servicios ecológicos y gestión de los ambientes rurales en Argentina. Área estratégica de gestión ambiental, Ediciones INTA, Buenos Aires, Argentina, 68 pp. Satorre, E.H. 2005. Cambios tecnológicos en la agricultura argentina actual. Ciencia Hoy, 87: 24-31. Satorre, E.H. 2011. Recent changes in Pampean agriculture: possible new avenues to cope global change challenges. En Slafer & Araus (Eds.). Crop stress management & Climate Change, CABI Climate Change Series, pp. 47-57. Satorre, E.H., 2015. Relevamiento de malezas CREA: Las malezas en los sistemas de producción. 1er Taller CREA del Proyecto Nacional de Malezas, Rosario, 21 y 22 de Abril, 2015. Satorre, E.H., 2015. Nuevos desafíos de los sistemas productivos y el manejo de adversidades. Taller BASF, Mar del Plata, Buenos Aires. Satorre, E.H., Kruk, B.C, De la Fuente, E.B, 2016. Bases y herramientas para el manejo de malezas. Ediciones Facultad de Agronomía (EFA), Buenos Aires, en prensa. Viglizzo, E.F., Jobbágy, E., 2010. Expansión de la frontera agropecuaria en Argentina y su impacto ecológico – ambiental. 102 pp.