por el Ing. Agr. Santos Soriano1

El Ing. Agr. Saturnino Zemborain inició sus estudios universitarios en 1905, en la entonces flamante Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires, concluyéndolos en 1909, con la aprobación de su trabajo de tesis profesional. El interesante y original trabajo versó sobre: “Los Prados Naturales de la Provincia de Buenos Aires”, fue presentado durante el decanato del Dr. Arata y apadrinado por dos profesores: el Dr. Cristóbal Hicken, quien en esa época actuaba como profesor de Física en esa Facultad y el Dr. Cayetano Martinoli, profesor de Zootecnia. El estudio de ese documento me permitió llegar a algunas conclusiones acerca de su excepcional importancia de una faceta poco conocida de la personalidad del Ing. Zemborain. Su capítulo de Introducción lleva como acápite la famosa frase de Catón: “El cultivo consiste en saber hacer pacer el ganado” y en él se menciona que en la época de su presentación, la provincia de Buenos Aires, con una superficie de poco más de 30,5 millones de hectáreas, tenía casi 17,4 millones, es decir, el 56,8 % de su superficie, bajo cultivo de cereales. El capítulo inicial del trabajo está dedicado a definiciones y características de los Prados Naturales. El segundo trata de la Mejora de los Prados Naturales, seguido de cinco secciones, donde se dan sendas listas de “Especies Forrajeras” que vegetan en las diversas estaciones del año, con sus respectivas designaciones científicas y nombres comunes, seguidos de breves características de cultivo, alusiones a sus rendimientos y aceptabilidad por el ganado. En total se incluyen 108 especies de plantas forrajeras, 48 de las cuales integran 4 muestras de diferentes campos con mezclas de 8 a 14 especies en cada uno y 2 formadas de una sola especie por vez. De estas 6 muestras, el autor efectuó análisis químicos cuantitativos de los componentes que podrían aportar un mejor conocimiento de su capacidad de utilización como nutrientes en la alimentación animal. La tesis del Ing. Zemborain fue presentada hacia fines de 1909, y recién en 1921, por iniciativa del entonces Decano Dr. Ramón Cárcano, se resolvió iniciar la obra analítica realizada por el Prof. Dr. Federico Reichert, que apareció luego publicada en forma de dos contribuciones, en 1923 y 1926, en unión con sus colaboradores Dr. Rogelio Trelles e Ing. Agr. Lorenzo Parodi, ampliamente ya conocidas y apreciadas en el ambiente profesional agronómico, mucho más completas, por supuesto, en razón de los mayores medios y calificados integrantes que intervinieron, del punto de vista científico, en su aspecto analítico, bioquímico y botánico. Comprobar que el contenido más sustancial del trabajo del Ing. Zemborain precedió de 14 a 17 años, respectivamente a las dos contribuciones del Dr. Reichert, con sus colaboradores, me produjo una gran satisfacción, que se afirmó al cerciorarme que en todos los antecedentes que he podido consultar, no se hace mención alguna acerca de este original aspecto de la obra cumplida por mi distinguido antecesor en el sitial académico que me ha sido asignado. Esta feliz circunstancia me autoriza a rendirle, en esta, para mi solemne ocasión, un sentido homenaje a su memoria, afirmando que el Ing. Zemborain se adelantó a su época y fue un auténtico “pionero” en la obra de conocimiento de la composición química de las plantas forrajeras en nuestro país.

El rasgo más característico del Ing. Zemborain fue el de su constante preocupación por elevar el concepto profesional del Ingeniero Agrónomo, con la loable finalidad de promover la utilización de los conocimientos adquiridos para impulsar el progreso agrícola y asegurar el éxito de la empresa rural. Su vocación agronómica, de acuerdo con dicha semblanza, le viene de sus antepasados, puesto que ya sus abuelos fueron estancieros activos y emprendedores, quienes, teniendo que actuar en un medio adverso, multiplicaron sus esfuerzos y lograron imponer a lo largo de los años, su capacidad empresaria. El joven y nuevo profesional pudo así aprovechar de esa situación inicial favorable poniendo, paulatinamente en práctica, iniciativas progresistas en sus propiedades, que influenciaron a la vez, beneficiosamente, a toda la región vecina.

El Ing. Zemborain ocupó la Presidencia del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos, reiteradamente, durante seis períodos. Fue inscripto con la Matrícula Nº 1 del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica, donde ocupó la primera presidencia de su Comisión Directiva. Fue elegido senador de la provincia de Buenos Aires y durante su gestión legislativa obtuvo la aprobación de su proyecto de ley de caza y pesca. Tuvo una destacada actuación como miembro informante del despacho en la sanción de la ley de creación del Instituto Autárquico de Colonización de la misma provincia. Desempeñó la Dirección de Agricultura y Ganadería, igualmente, de la provincia de Buenos Aires, con gran competencia y dedicación.

Fue designado Académico de Número de esta Honorable Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, donde ocupó su sitial durante 23 años, de 1944 a 1967, sucediendo en el mismo al Ing. Civil Alfredo Demarchi quien lo ocupó, a su vez, por 27 años, de 1910 a 1937. El acto de recepción del Ing. Zemborain fue realizado en este mismo Salón de Conferencias que fue construido, precisamente, durante uno de sus mandatos, en la Presidencia del Centro, con la valiosa colaboración del Ing. Facio. En la Academia fue honrado más tarde con la designación en el cargo de Académico Tesorero.

Dos palabras más para referirme a otra contribución del Ing. Zemborain: su disertación sobre “El Estanciero Argentino”, presentada en el acto de su Recepción como nuevo miembro de la Academia en la Sesión extraordinaria del 19 de setiembre de 1945. Se trata de una defensa, emocionada y calurosa a la vez, de la personalidad del estanciero argentino, tanto más calurosa y emocionada, cuanto más íntimamente sentida por él, que fue un auténtico descendiente de estancieros y estanciero él mismo, “por vocación y profesión” como se define en las primeras palabras de esa disertación.

Con el antecedente de su actuación inicial en el laboratorio y su consagración definitiva, acreditada en su larga vida profesional, puede decirse que el Ing. Agr. Saturnino Zemborain ha sido uno de los muy pocos representantes de esa rara conjunción de los dos tipos de profesionales de nuestra carrera que, la perspicacia del entonces Académico y hoy renovado Presidente de esta Honorable Academia, Ing. Bustillo, puso en evidencia en su discurso de recepción, anteriormente aludido: la de “activo o militante” y “el que investiga y experimenta” de cuya equilibrada coordinación, según opinara entonces, “depende principalmente”, y yo agregaría ahora: “y cada vez más”, “nuestro progreso agropecuario”.
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1 Semblanza (adaptada) del Ing. Agr. Saturnino Zemborain efectuada con motivo de la incorporación del Ing. Agr. Santos Soriano como miembro de número de la Academia el 14 de julio de 1971. Anales de la Acad. Nac. de Agr. y Vet. 25(3):53-57. 1971.