por el Ing. Agr. Antonio José Nasca

El día 3 de agosto del año 1932 nacía en Tucumán Arturo Luis Terán Fagalde, el Ingeniero Agrónomo y Académico Correspondiente que falleció el 26 de junio del corriente año 2016.

De personalidad detallista, cautelosa; moderado para hablar; buen amigo; con amplia formación humana, más allá de su especialidad profesional; de conversación interesante, vasta cultura, enemigo de las estridencias… así podemos caracterizar a Arturo Terán.

Descendiente de familias ilustres, reconocidas en la provincia de Tucumán, hizo sus estudios primarios y secundarios en la escuela José Mármol y en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, respectivamente, finalizando en el año 1949.

Desde niño, se sintió atraído por el mundo de los insectos, a los que observaba en detalle, descubriendo sus formas, colores, costumbres y épocas de aparición. Y comenzó a coleccionarlos. Cursó su carrera universitaria en la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nacional de Tucumán, donde obtuvo el título de Ingeniero Agrónomo, en el año 1958.

Siendo aún estudiante, comenzó a trabajar en el tema de su preferencia, los insectos, iniciando en el año 1956 su actividad como Ayudante Técnico de la Sección Entomología, de la Estación Experimental Agrícola de Tucumán (actual Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres). Ya desde el año 1953 se desempeñaba como Ayudante Estudiantil en la Cátedra de Zoología Agrícola de la Facultad de Agronomía y Zootecnia, institución en la que hizo una verdadera carrera docente hasta alcanzar la categoría de Profesor Asociado. Desde el año 1963, trabajó también en el Instituto Miguel Lillo, alcanzando allí la categoría de Profesor Titular.

Poco después de graduarse de Ingeniero Agrónomo obtuvo una beca de la Universidad Nacional de Tucumán para hacer estudios de postgrado en el Citrus Research Center, de la Universidad de California, en Riverside. Allí durante un año trabajó bajo la dirección del Dr. Paul De Bach, en el tema Control Biológico de Plagas Insectiles.

Desde su regreso de Riverside, comenzó entusiastamente a trabajar en dos áreas: la que siempre había sido su gran pasión, la sistemática de los insectos de la familia Bruchidae (que comenzó con el Ingeniero Monrós) y la especialidad, nueva para la época, el Control Biológico de plagas agrícolas. De esta manera realizó una tarea muy importante, verdaderamente sobresaliente, en el campo de la entomología: Proporcionó abundante información de lo que vio, estudió y experimentó en Riverside; importó parasitoides para una plaga muy difundida en los cítricos de Tucumán y contribuyó enormemente en el proyecto de construcción del primer insectario en la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nac. de Tucumán. En esas instalaciones desarrolló la cría de cochinillas y, sobre ellas, de los parasitoides importados desde California. Estas investigaciones sirvieron de base para el control de las cochinillas que eran un gran problema para la citricultura de Tucumán.

Terán fue también un importante impulsor del proyecto CIRPON, centro de investigaciones creado el 28 de agosto de 1980. Fue quien propuso el nombre: Centro de Investigación para Regulación de Poblaciones de Organismos Nocivos. Fue el Vicedirector y un gran impulsor de proyectos de investigación en el tema Control Biológico de plagas de los cultivos. Gracias a sus oportunas gestiones ante autoridades del Estado Nacional, en este centro se habilitó el sistema de cuarentena, que es el segundo que existe en el país (el otro funciona en Castelar, Buenos Aires). Este sistema se aplica, por seguridad, a los organismos importados desde el exterior.

A lo largo de su carrera, no descuidó la formación humana y profesional. Así, dirigió a varios profesionales en sus tesis para obtener el doctorado. Capacitó a muchos graduados en áreas especializadas en el tema control de plagas agrícolas, estudios de densidad de poblaciones de parasitoides, predadores y entomopatógenos. Asimismo, participó activamente en la organización y dirección de cursos de postgrado a nivel nacional e internacional.

La Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria valoró sus condiciones humanas y su dedicación al avance científico y lo incorporó como Académico Correspondiente el 12 de octubre del año 1993, en un acto que se desarrolló en el Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, de la UNT.

Católico ferviente durante toda su vida, al jubilarse, dedicó la totalidad de su tiempo a difundir el evangelio. Fue consagrado Hermano Misionero de la Inmaculada Concepción, cristalizando así, a la madurez, su otra vocación. Permaneció en el seno de la Congregación Lourdista desempeñando tareas humanas y religiosas hasta su fallecimiento. Partió de este mundo con la paz de quien vivió una vida en plenitud.