por el Ing. Agr. Osvaldo A. Fernández[1]

Cuando tomamos hace algún tiempo atrás la decisión de hacer estas jornadas, Ramón Rosell debería esta sentado a nuestro lado. Sin embargo el destino quiso otra cosa. En algún momento se pensó si deberíamos postergarlas, pero finalmente, ¡no! Las haríamos como un homenaje a su persona, un recuerdo para quien tanto extrañamos en ocasiones como estas; y él, nos debe estar mirando de algún lugar del mas allá, acompañados de sus tres hijos Federico, Temis y Soledad presentes en este acto.

Siempre recuerdo a mediados de la década del 60, hace nada menos … ¿cuánto? … algo así como 50 años atrás que Ramón me visitó por primera vez en mi oficina-sucucho del viejo edificio de Agronomía de la calle Rondeau 29 de Bahía Blanca. Volvía con su doctorado de la Universidad de California. Nos presentamos, dos personas que se ven por primera vez, hablan sobre sus experiencias, familias, la universidad, etc, etc. y finalmente, me dijo algo … con palabras sentidas, uno de esos recuerdos que quedan grabados para toda la vida: “Fernández (¡No nos tuteábamos!) tenemos que hacer de este Departamento de Agronomía algo grande e importante en enseñanza e investigación, para bien del país, que también nos conozcan y respeten afuera”. Desde ese momento fue un compañero sin pausa de ideales; y luego, un amigo.

Ramón Antonio Rosell nació en la localidad de Puán, Provincia de Buenos Aires, el 12 de febrero de 1930. Realizó sus estudios universitarios en el Instituto Tecnológico del Sur (hoy Universidad Nacional del Sur, UNS), obteniendo los títulos de Químico (1953) y Licenciado en Química (1955). Continuó sus estudios en la Universidad de Rio de Janeiro (Brasil, 1957), en la Universidad de California (Berkeley, EE.UU, 1959-61) y en los Centros de Investigación de Braunschweig (1976) y Leipzig (1979) de Alemania. Obtuvo así los títulos de Master of Science in Soil Science (1961), Doctor en Química (1963) y (Ph.D.) Doctor in Soil Science (Ph.D., 1967).

Estos pasos sobre su capacitación son notables, Ramón sentía que había un mundo afuera que era distinto, mejor o diferente, un mundo de aventura del cual además podía enriquecerse académicamente y servir a su Universidad. Estamos en las décadas del 50-60, en esos momentos no es como ahora que florecen las oportunidades y es corriente de poder viajar al exterior. No hay duda que había mucho de aventura y coraje en eso; y fundamentalmente, contar con el apoyo de su esposa Quique Donnari que lo acompañó todo el tiempo.

En la faz académica, cumplió todas las etapas de la carrera docente de grado y postgrado en el Departamento de Agronomía de la Universidad  Nac. del Sur, siendo posteriormente designado Profesor Consulto de la Universidad. Fue director del Instituto de Edafología e Hidrología, decano del Dpto. de Agronomía, y Rector – Organizador de la Universidad Nacional de Luján.

Desarrolló su actividad científica con énfasis en el Departamento de Agronomía y en el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET-UNS), del cual fue uno de los investigadores fundadores. Fue miembro de la Carrera del Investigador Científico alcanzando la categoría de Investigador Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y director del Laboratorio de Humus y Biodinámica del Suelo (LAHBIS), como así también, Coordinador del Laboratorio Nacional de Investigación y Servicios LANAIS N-15 (CONICET-UNS).

Se relacionó con diferentes asociaciones profesionales del país y el mundo ligadas a la Ciencia del Suelo y a la Química Agraria. Fue socio activo de la Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo (Buenos Aires), de la International Soil Science Society (Amsterdam), de la Soil Science Society of America, de la American Society of Agronomy (Wisconsin), de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias  y de la International Humic Substances Society, de la cual fue su delegado en Argentina. Se lo designo “Miembro Honorario” de varias de ellas, además del reconocimiento en diversos Congresos Internacionales de la Ciencia del Suelo. Fue nombrado Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria de la Argentina en 1987.

El reconocimiento del cual gozaba Ramón lo llevó a ser revisor de diversas revistas científicas internacionales y formar parte del comité editor de algunas de ellas. Las numerosas publicaciones presentadas en congresos, en revistas científicas y los capítulos de libros marcan la magnitud del trabajo realizado y su trascendencia en el medio científico. Presentó los resultados de sus investigaciones, dio charlas o conferencias en más de 100 congresos y reuniones científicas. Se desempeñó en los más variados cargos técnic
os, participó de numerosas comisiones de trabajo y jurado de numerosos concursos universitarios. También tuvo una activa participación en la formación de recursos humanos. En este aspecto dirigió más de una decena de tesis de Magíster y Doctorado, numerosos investigadores, profesionales de apoyo, técnicos y pasantes que desempeñaron sus tareas en el Laboratorio de Humus tuvieron e privilegio de trabajar a su lado.

El Dr. Rosell ha sido uno de los ejemplos de vida, dedicado con vocación y entusiasmo para elevar al Departamento de Agronomía a una situación de avanzada académica en ciencias agropecuarias, situación que gracias a la labor de personas como él ha sido logrado a nivel  nacional y de reconocimiento internacional. Fue uno de los artífices de hace varias décadas atrás, en  la búsqueda de fondos nacionales e internacionales para la capacitación de jóvenes graduados argentinos seleccionados para realizar estudios superiores en universidades de prestigio del exterior, en áreas poco desarrolladas en el país o en temáticas críticas relacionadas con la enseñanza de las ciencias agropecuarias. Personal que luego en su mayoría se incorpora a la UNS para enseñar e investigar a un  nivel de mayor excelencia. Son varias decenas los graduados, muchos de ellos gracias a su gestión, que culminaron sus estudios de postgrado en centros científicos de prestigio del exterior. Por detrás de cada uno de ellos, se acumula una delicada tarea vinculada a los informes y rendiciones de los fondos de las becas, y todo aquello relacionado con la selección de los candidatos, su admisión en universidades del exterior (EE.UU, Australia, Europa) o el seguimiento de sus estudios. Todo este material finalmente archivado en más de 20 biblioratos de trámites y gestiones, revela una labor silenciosa de no ostentación, pero de trascendencia en la vida de graduados y calidad académica universitaria. Tarea que fue siempre cumplida con alegría cuando se valoran sus resultados y consecuencias. Toda esta labor realizada como empresa de vida académica, prestigio el nombre de nuestra universidad, el CONICET y el país  alrededor del mundo. Importante fue que aquel ideal de grandeza de la década del 50 fue una forma de vida, y estaba tan vivo en él hoy como entonces. Es el aliento para avanzar con quienes compartía su actividad cotidiana y ejemplo para otros que siguen.

En lo personal, más que un compañero de ideales de progreso académico, sentimos toda mi familia que se nos fue un amigo[2].



[1] Palabras pronunciadas “In Memorian” del Dr. Ramón A. Rosell con motivo de la Jornada sobre “Condiciones para el desarrollo de producciones agrícolas-ganaderas en el S.O. bonaerense”, organizada por la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria en Bahía Blanca el 12 de noviembre de 2010.

[2] El Dr. Ramón A. Rosell falleció el 23 de octubre de 2010 en Bahía Blanca (N. del E.).