por el Ing. Agr. Wilfredo Barrett1

Nació en Buenos Aires el 13 de febrero de 1909. Estudió en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Desde estudiante se inclinó hacia las Ciencias Biológicas, colaborando como ayudante en la Cátedra de Botánica de L. R. Parodi y como ayudante mayor en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Egresó como Ingeniero Agrónomo en 1938, pero antes de egresar, ya había publicado con A. Burkart un estudio sobre la biología de la alfalfa y otro sobre los límites de los bosques andinopatagónicos. Su primer trabajo importante, al que ingresó antes de recibirse, fue en el Instituto Experimental de Investigaciones y Fomento Agrícola-Ganadero de la Provincia de Santa Fe, donde fue designado Jefe de la Sección Forrajeras. En ese Instituto bajo la dirección de Bruno Santini se dedicó no sólo a las forrajeras, sino también a la taxonomía de especies leñosas y a la fitogeografía, tal como lo acreditan una docena de trabajos, algunos realizados en colaboración con G. Covas, P. Marcó, E. Schiel y otros.

Deja en 1944 el Instituto para trasladarse a Buenos Aires donde ingresa en la Dirección Forestal del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, ubicado en el Hotel de Inmigrantes en Dársena Norte, como Jefe de la División de Xilología. En esta dependencia tuvo colaboradores a L. Tortorelli y a D. Cozzo. En este laboratorio estuvo expuesto a la actividad forestal, nueva línea de trabajo que tuviera gran influencia en su actividad futura, a la que posteriormente dedicara gran parte de su tiempo.

En 1945, el Ing. Agr. Rafael García Mata, en ese entonces Director General de Investigaciones Agrícolas, lo rescata del Hotel de Inmigrantes encomendándole la organización y luego la dirección del Instituto de Botánica Agrícola (Araoz 2875) donde permanece hasta la creación del INTA.

Como director de este Instituto, reunió un selecto grupo de investigadores atraídos por la botánica (en un sentido amplio), personalidades de la jerarquía de A. Cabrera, A. Soriano, M. Sívori, J. Hunziker, A. Krapovickas, M. Dimitri, A. Marzocca, por citar algunos, quienes dieron a este Instituto un alto nivel científico, con importantes contribuciones a las Ciencias Biológicas. Sobre la base del herbario de Spegazzini estructuró y amplió este estudio y edición de las floras regionales, y entre otras, creó una sección dedicada a publicar fascículos de plantas cultivadas; en terrenos que el Ministerio tenía en Castelar, sede del actual Complejo Castelar del INTA, planea, hace coleccionar plantas vivas e instala un Jardín Botánico. En este fecundo período de su vida, además de dictar la cátedra de fitogeografía en la Universidad de La Plata, publica una veintena de trabajos dedicados a la vegetación halófila del sur de la Provincia de Santa Fe (Estudio fitosociológico de las Salinas Grandes), estudios sobre plantas forrajeras, sobre plantas tóxicas, receptividad ganadera de bosques naturales, trabajos publicados en colaboración con G. Covas, A. Castellanos, y J. Castiglioni entre otros. Al crearse el INTA, debe dejar la docencia, dedicándose exclusivamente a sus funciones en Castelar, donde al poco tiempo lo designan Director del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias. Si bien prosigue con su labor orientada a las pasturas y ganadería (la Comisión Nacional de Cultura le otorga en 1970 el primer premio por su libro “Vegetación y Ganadería de la República Argentina”), en ese período demuestra un particular interés por las actividades forestales, dedicándose principalmente al mejoramiento de las salicáceas por las que recibe el premio municipal Eduardo L. Holmberg, aunque también se interesó en la política forestal argentina, actuando activamente en la Comisión Nacional de Bosques, comisión de la que fue Presidente; participó en la organización del Congreso Mundial Forestal de la FAO en Buenos Aires, actuó en la Comisión Nacional del Álamo, etc. Sería largo enumerar la extensa lista de publicaciones, más de cincuenta realizadas en esa época, como agregar una detallada descripción de sus múltiples actividades, sus viajes, su actuación en congresos, distinciones recibidas, premio Bunge y Born entre otros, las especies vegetales que le fueran dedicadas y los numerosos cargos honorarios que ejerciera durante toda su vida activa.

En su vida personal fue un hombre honesto, sencillo, algo tímido, muy distraído, que tuvo que soportar toda su vida un asma crónico, que sin embargo no lo limitó en su actividad, la que se caracterizó por una gran motivación y una tremenda capacidad de trabajo2.
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1 Semblanza del Ing. Agr. Arturo E. Ragonese efectuada con motivo de la incorporación del Ing. Agr. Wilfredo Barrett como miembro de número de la Academia el 12 de noviembre de 1993. En: Anales de la Acad. Nac. de Agr. y Vet. 46(9):11-12. 1992.
2 El Ing. Arturo Ragonese falleció el 17 de enero de 1992 [Nota del Editor].