El mayor legado de Aída Pesce de Ruiz Holgado es la creación del CERELA (Centro de Referencia de Lactobacilos), junto a Guillermo Oliver. Una vez declaró a La Gaceta que sus hobbies eran cocinar postres y platos especiales, viajar y escuchar música. Pero a Aída Pesce de Ruiz Holgado, que falleció el 6 de agosto [de 2012] a los 86 años, lo que le apasionaba era la investigación científica.

Tenía una energía envidiable que le permitió -hasta hace unos años- dictar dos materias en la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán, estudiar, investigar y militar activamente en la Acción Católica. Sin embargo, antes que todas esas ocupaciones sus prioridades pasaban por atender la numerosa familia que había formado con Juan H. Ruiz Holgado, con quien tuvo cuatro hijos y muchos nietos.

La doctora en Farmacia y en Bioquímica nació el 18 de mayo de 1926 en San Miguel de Tucumán. Se recibió en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) en 1953 con la calificación Magna cum laude. Fue profesora titular de Microbiología Clínica desde 1962. Como investigadora del CONICET desde 1976 trabajó en las categorías independiente, principal y superior. Desde 1979 investigó la microbiología de las bacterias lácticas. Se desempeñó como directora del Instituto de Microbiología Dr. Luis C. Verna de la UNT. Fue decana de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia (UNT), y presidió la Comisión Regional Noroeste del CONICET.

Fue autora de 200 trabajos de investigación científica que publicaron revistas de nivel internacional y nacional. Integró varias academias: la de Medicina de Córdoba, la Nacional de Agronomía y Veterinaria, y la American Academy of Microbiology. En 1993 recibió el Premio Konex en Bromatología, Nutrición y Tecnología de los Alimentos.

El legado más importante de Pesce de Ruiz Holgado es la creación, en 1976, junto a Guillermo Oliver, del Centro de Referencia de Lactobacilos. Allí se estudian las bacterias lácticas en dos grandes áreas: alimentos y salud humana y animal. Desde su fundación ahí se formaron generaciones de científicos, se produjeron decenas de tesis doctorales (UNT) y se publicaron cientos de trabajos en revistas internacionales. La transferencia al sector productivo se reflejó en la Leche Bio (leche fermentada bioterapéutica), Bioflora (probiótico reconstituyente de la microbiota intestinal) y ActioFerm (fermentos autóctonos para yogur y quesos).

 


  Nota necrológica publicada en el diario La gaceta (de Tucumán) el día 7/8/2012.