por el Dr. Francisco Rosenbusch[1]

Roberto von Ostertag[2] ha sido para todos los profesores de la casa, maestro insigne, ya directo o indirecto, porque todos los médicos veterinarios argentinos, como los del mundo entero, han recurrido y recurren a diario a sus sabias indicaciones y seguirán siéndolo por muchas generaciones. Es materialmente imposible describir la enorme tarea que el maestro ha hecho en los 48 años de dedicación profesional fecunda. Los temas y materias más variados han sido motivo de estudio: anatomía patológica, parasitología, bacteriología, higiene, enfermedades infecciosas, inspección de productos alimenticios, legislaciones sanitarias, reglamentos de productos alimenticios y no podríamos dejar de lado la organización sanitaria veterinaria y aún más el contralor dietético de todo un pueblo, como lo exigieron las dificultades del aprovisionamiento durante la gran guerra[3]. A las investigaciones anátomo-patológicas, materia fundamental y de su predilección, fue arrastrado en los momentos de apogeo de la escuela de Virchow[4], que atraía a todos los investigadores y los llevaba a rumbos nuevos. Esos estudios fueron fundamentales para sus futuras investigaciones. La era bacteriológica, si bien avasalladora, no podía desligarlo de la anatomía patológica, y ambos conocimientos fueron aplicados por el profesor Ostertag al estudio de los numerosos materiales que el médico veterinario doctor Hertwig, eminente y célebre director de los mataderos de Berlín, le proveyera. A la vez le sugirió el estudio de esos materiales bajo el concepto de la higiene alimenticia. Esta, tímida y vacilante, sin orientación definida, tuvo recién con von Ostertag un desenvolvimiento seguro y eficaz, pues basado en numerosas investigaciones y los conocimientos adquiridos en la práctica, llegó a condensarse en los reglamentos magistrales que rigen esta inspección en Alemania. Han sido éstas las que han servido de modelo para los reglamentos de los países más adelantados en higiene alimenticia, inclusive nuestra reglamentación de los frigoríficos.

La íntima colaboración de médicos y médicos veterinarios en estos problemas, defendidos constantemente por von Ostertag, tuvieron frutos considerables para el bienestar sanitario general. Su criterio elevado lo lleva a la defensa de la salud pública, pero no a exageradas disposiciones que sin beneficiar al pueblo, únicamente ocasionan perjuicios innecesarios a los intereses del comercio e industria y al capital del país. Aun más, trata de aconsejar a los productores los métodos a seguir para evitar el deterioro de los alimentos y las pérdidas consiguientes por decomiso, o busca de determinar métodos que transformando carne en inocua, evita pérdidas cuantiosas al capital nacional. Es así como en sus investigaciones sobre los métodos de destrucción de las formas larvales de la Taenia saginata del hombre, ingiere, conjuntamente con dos de sus alumnos, esas carnes infectadas. Estos ensayos le permitieron indicar en forma categórica los métodos de esterilización de las carnes parasitadas de bovino, y su utilización ulterior como alimento.

El centro de estudio creado por el profesor von Ostertag atrajo a numerosos profesionales de Alemania y de otros países que colaboraron en sus múltiples tareas de investigación. Se estudiaron las afecciones intestinales de Paratyphus del cerdo, y el grupo paratífico como causa de enteritis en los animales y su directa relación patógena con el hombre. Numerosas enfermedades fueron tema de estudio e investigación, entre otras, la meningoencefalitis del caballo, la anemia infecciosa de los mismos, la peste porcina, la peste aviar, la vaginitis infecciosa de las vacas, el aborto infeccioso del yeguarizo, la roseola o rouget del cerdo y sus métodos de vacunación, etc.

El estudio de la tuberculosis del bovino fue realizado bajo muy diferentes aspectos, desde el diagnóstico clínico hasta el diagnóstico bacteriológico aplicado como método profiláctico. Se examinaron las vías comunes de infección, patogenia, etc., para establecer finalmente un método de profilaxis de la tuberculosis que lleva su nombre y que hoy se emplea con frecuencia creciente en Alemania.

Desde 1891 el profesor von Ostertag dedica gran parte de su actividad a la enseñanza en la Facultad de Medicina Veterinaria de Stuttgart. Al año pasó a la de Berlín, donde dicta los cursos de bacteriología, inspección de carnes, parasitología, policía sanitaria de la leche. Inicia los cursos de extensión universitaria a médicos veterinarios, inspectores de carnes y dicta cursos oficiales prácticos a los inspectores sanitarios veterinarios. Crea la cátedra de patología tropical en la Facultad de Medicina Veterinaria de Berlín; incorpora a la enseñanza de los veterinarios, como curso especial, el estudio de la sanidad de la leche y los estudios sobre patología de las enfermedades de las abejas. En los diversos institutos que dirige, trabaja constantemente un grupo numeroso de profesionales voluntarios a su lado en diferentes problemas de higiene, bacteriología e inmunidad: gran número de estos profesionales los vemos destacarse hoy en los centros científicos europeos.

Después de la dirección del Instituto de Higiene de la Facultad de Medicina Veterinaria de Berlín se hizo cargo del Departamento de investigación de las enfermedades del ganado en la institución oficial sanitaria (Reichsgesundheitsamt). Este Departamento de medicina veterinaria tuvo igualdad en el desenvolvimiento y categoría que los de medicina, química y con gran utilidad para los cuantiosos intereses ganaderos. Su activísima intervención en esa sección tuvo como inmediata acción la reforma de la reglamentación de la ley de policía sanitaria, que considera con todos los detalles los métodos profilácticos a lucha de las enfermedades infecciosas del ganado.

Enviado especialmente a Sudáfrica con la misión de organizar la lucha contra la viruela de los ovinos, efectuó más tarde otra comisión a otra de las ex colonias alemanas del Africa, para establecer medidas generales con el fin de propender la ganadería de esa zona, protegiéndola de las enfermedades más mortíferas y aconsejando a su gobierno las medidas más convenientes para la obtención de esos fines.

La terrible guerra exige de von Ostertag entera dedicación: ya en los comienzos fue designado jefe del servicio veterinario en Bélgica; sus grandes condiciones organizadoras evitaron la diseminación del muermo entre la caballada y alejaron los consiguientes peligros para la población. Laboratorios y lazaretos de retaguardia, encargados de los análisis metódicos de sangre, dieron los resultados deseados. En vista de las dificultades nacientes en el aprovisionamiento del pueblo alemán por el bloqueo, el gobierno encargó al profesor von Ostertag la dirección del departamento de carnes en el Ministerio de Alimentación pasando a ser consejero del Ministerio de Aprovisionamiento.

Con la terminación de la guerra y la disolución de este Ministerio, se hace cargo del Instituto de Investigaciones de Enfermedades del Ganado en el estado de Württemberg, creando nuevamente un centro de estudio e investigación moderna. Entre otras investigaciones debemos destacar el estudio especial de las enfermedades infecciosas de las abejas y la practicabilidad de la profilaxis, que dio por resultado la inclusión de las abejas en la ley de policía sanitaria, considerándolas como animales domésticos y con la eficiente aplicación de medidas profilácticas.

Todos, médicos veterinarios, médicos, químicos, hacendados, industriales, debemos un homenaje de gratitud al profesor von Ostertag, pero el que mayor gratitud le debe es la humanidad entera por la protección de la salud pública, problema de vida que desenvolvió con singular acierto.


[1] Discurso de presentación del Dr. von Ostertag (adaptado y abreviado) pronunciado por el autor en la Academia el 5 de septiembre de 1932, al visitar aquél la Argentina con motivo del VI° Congreso Internacional del Frío realizado en Buenos Aires. Anales de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria 1:467-471. 1932. (N. del E.).

[2] Robert von Ostertag nació el 24 de marzo de 1864 en Schwäbisch Gmünd y falleció el 7 de octubre de 1940 en Tubinga (Alemania). Estudió medicina en Berlin y medicina veterinaria en Stuttgart. (N. del E.).

[3] Se refiere a la Primer Guerra Mundial (N. del E.).

[4] Rudolf Virschow (1821-1902) fue un destacado médico patólogo alemán (N. del E.).