por el Ing. Agr. Guillermo C. Fadda[1]

 

Nos conocimos con Guillermo hace más de 30 años siendo jóvenes becarios en el exterior. Allí, en largas tertulias salpicadas de recuerdos y nostalgias, pero enriquecidas por la perspectiva que proporciona la distancia, aprendí a conocer y apreciar las inquietudes y las calidades científica y humana, que hoy maduras, acreditan y ameritan la distinción que la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria le confiere al incorporarlo a su seno.

El Dr. Guillermo Oliver, nacido en la Provincia de Buenos Aires[2], proviene como mucho de nosotros, de un hogar de inmigrantes. Allí el ejemplo le forjó algunas de las características que definen su personalidad y que para no correr el riesgo de ser excluyente sólo menciono su culto al esfuerzo, a la perseverancia, a la solidaridad, a la hombría de bien.

El Dr. Guillermo Oliver realizó sus estudios universitarios en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral. Es en esta misma Universidad, y bajo la dirección del reconocido microbiólogo Dr. Ezio Emiliani, que recibe su Doctorado en Química. Efectúa sus estudios post doctorales en la Station de Microbiologie del Centre National de la Recherche Zootechnique del Institute National de la Recheche Agronomique de Francia, bajo la dirección del Prof. Germain Mocquot sobre microbiología de bacterias lácticas la primera vez y con el Prof. Pierre Raibaud sobre fisiología de bacterias lácticas, en una segunda oportunidad.

Guillermo Oliver inicia su carrera docente y de investigación en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral y en 1965 se incorpora a la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de nuestra Universidad Nacional de Tucumán, en la que actualmente revista como Profesor Titular de la cátedra de Microbiología General y en la que recientemente tuvo el reconocimiento de ser distinguido como Profesor Emérito. Es igualmente Investigador Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

Sus méritos académicos y su pre­ocupación por la organización de la investigación y la docencia lo han llevado en distintas oportunidades a ejercer funciones directivas de responsabilidad. Fue así Vicedecano y Decano de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la Univ. Nac. de Tucumán, Vicedirector y Director del Instituto de Microbiología de la misma Facultad, Vicedirector de la Planta de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI), Presidente de la Comisión de Investigación de la U. N. de Tucumán y ejerce actualmente la Vicedirección del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA).

La actividad de Guillermo Oliver trasciende el ámbito universitario para ser miembro y Vicepresidente del Consejo de Ciencia y Técnica de la Provincia de Tucumán, miembro de la Subcomisión de Fermentos Lácticos de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la República Argentina y miembro del Consejo del Centro Regional Tucumán-Santiago del Estero del INTA. En el orden internacional es miembro del Comité Científico de la Fundación Alexander Teissier de Francia, miembro representante de la Asociación Argentina de Microbiología ante el International Commitee of Systematic Bacteriology , la International Union of Microbiological Societies y miembro del Comité Editor de la revista Sciences des Aliments de Francia.

La producción científica de Guillermo Oliver está en su primera etapa dedicada al estudio microbiológico y bioquímico del Aspergillus niger y es a partir de 1962, cuando con una beca de perfeccionamiento del CONICET y bajo la dirección del Prof. Germain Mocquot, inicia sus estudios e investigaciones sobre la microbiología de las bacterias lácticas. Aborda el estudio de estas bacterias desde distintos ángulos: morfológico, ecológico, fisiológico, tecnológico y terapéutico y es por la importancia de las contribuciones científicas y tecnológicas realizadas, que este tema marca la trayectoria científica del Dr. Oliver, la que culmina con el reconocimiento internacional no sólo a su persona, sino también a sus equipos de trabajo y a la entidad que los cobija, el CERELA.

Una constante en la trayectoria académica de Guillermo Oliver es la preocupación para que el fruto de sus investigaciones sirva para resolver las necesidades y los problemas del hombre. Sus contribuciones a las aplicaciones de las bacterias lácticas en el campo de la industria de la leche y de la carne y los importantes logros en la bioterapia con leches fermentadas, testimonian esta actitud de compromiso ético con la sociedad.

Su pertenencia a más de 15 sociedades académicas nacionales e internacionales, entre las cuales cabe mencionar las sociedades americana, canadiense e inglesa de Microbiología, la American Dairy Science Asociation, la Societa Italiana Latteo Caseara, la Federation International de Laitairie, etc., ponen de manifiesto la trascendencia de las investigaciones y los aportes realizados.

A riesgo de ser redundante, no puedo dejar de citar que tales investigaciones y aportes le han valido el premio y la distinción de diversas entidades académicas, culturales y de bien público del país y del exterior como la Association A. Teissier de Francia, la Sociedad Argentina de Pediatría, la Academia Nacional de Medicina, la Academia de Ciencias de N. York, el Club de Leones de Venado Tuerto, el Rotary Club Tucumán, la Peña Cultural El Cardón, el Instituto Yoplait International, la Universidad Nacional de Tucumán, etc.[3].

La idea de la actualización permanente y de la difusión del conocimiento está siempre presente en la prédica y la acción de Guillermo Oliver. Y es este pensamiento el que lo ha tenido como promotor y organizador de diversos cursos, eventos y misiones científicas a nivel nacional e internacional, entre los cuales corresponde citar el Curso Internacional de Bacterias Lácticas realizado anualmente, casi sin interrupciones, desde 1978 hasta 1991, a cargo de especialistas del exterior. Esta actitud no es más que la pro­longación de su condición de maestro auténtico: más allá de los logros personales está la actitud generosa de la consolidación de grupos de trabajo y el facilitar la realización científica y humana de los discípulos. En este aspecto, Guillermo Oliver ha marcado un camino que hoy es transitado por un conjunto de tesistas, becarios e investigadores que con su dirección y su ejemplo aprendieron que el rigor científico no está reñido con la calidez humana, la comprensión y la tolerancia.

La investigación, sin la transferencia y la divulgación de sus resultados, no cumple acabadamente con sus objetivos. Esta premisa aparece con claridad en el enfoque del Dr. Oliver y es en esta línea de pensamiento que debemos inscribir el patentamiento (CONICET-CERELA-SANCOR) de la Leche Biótica[4] y sus innumerables conferencias, cursos y se­minarios de divulgación.

He tratado de sintetizar los rasgos sobresalientes de una personalidad modesta, pero muy rica en lo académico y en lo humano, aunque toda síntesis puede pecar por mezquina, especialmente por la inhabilidad del sintetizador. Creo que la excelencia académica y las sobresalientes condiciones humanas del Dr. Guillermo Oliver enriquecerán a la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, y en particular a nuestra Regional del Noroeste, por lo que su incorporación nos provoca una profunda satisfacción[5].

No quisiera terminar esta presentación sin una mención especial. La trayectoria de Guillermo Oliver, tiene desde sus comienzos la compañía y la firmeza sin renunciamientos de su mujer, Angelita; vayan para ella y sus hijos mis felicitaciones[6].

[1] Presentación ligeramente adaptada del Dr. Guillermo Oliver el 6 de abril de 1994 durante el acto de su incorporación pronunciada por el Ing. Agr. Guillemo C. Fadda. Anales de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria 48(1):11-13. 1994.
[2] Guillermo Oliver nació en Manuel Ocampo el 8 de febrero de 1927. Sus padres fueron Juan Oliver, comerciante, y Antonia Suñer (N. del E.).
[3] A estas distinciones se debe agregar la de Microbiólogo del Año conferido por la Asociación Argentina de Microbiología (1998) y el Premio Konex en Biotecnología (2003) (N. del E.).
[4]Comercializada desde 1988 como Leche Bio, leche común con el agregado de Lactobacillus acidophilus y L. casei, alimento probiótico que combate la desnutrición infantil, combate la gastroenteritis y previene la osteoporosis (N. del E.).
[5] El Dr. Oliver fue designado Académico Correspondiente de la Academia el 13 de agosto de 1992 (N. del E.).
[6] G. Oliver falleció en Rosario el 24 de enero de 2013 a los 85 años de edad (N. del E.).