por Federico Reichert1

El Dr. Ftancisco P. Lavalle hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, terminados los cuales se dedicó a la carrera de Farmacia. Su tesis, publicada en el año 1893, tuvo por título: “Sobre las aguas corrientes de Buenos Aires”. Después fue inspector general de farmacia del Departamento Nacional de Higiene; mientras desempeñaba ese cargo creó la Oficina Química de tal Departamento.

Poco tiempo más tarde vemos al Dr. Lavalle en el Hospital Militar como ayudante y luego como farmacéutico del Ejército, habiéndosele nombrado Mayor asimilado del ejército nacional.

Durante su actuación en el Hospital Militar ocurrió algo extraordinario en su vida; prodújose un acontecimiento que alejó a Lavalle temporariamente de sus estudios farmacológicos, pero estoy seguro de que este hecho imprevisto le dio un nuevo empuje en su carrera. El acontecimiento en cuestión fue la famosa expedición del General Roca al “Desierto”. El Dr. Lavalle y otros sabios de la Universidad de Córdoba formaban parte del Estado Mayor científico de aquella memorable expedición. (…) Y me parece que el Dr. Lavalle comprendió bien la importancia de una expedición patagónica, pues regresando de la expedición Roca, acompañó poco tiempo después a unos marinos en sus viajes a las lejanas costas del Sur, con el fin de continuar sus estudios.

Prescindiendo de estos viajes debo decir que el Dr. Lavalle fue Presidente de la Sociedad de Farmacia y profesor de química inorgánica del Colegio Nacional de Buenos Aires durante unos 14 a 15 años. Después fue nombrado profesor de química analítica en la Facultad de Medicina y profesor suplente de química inorgánica en la Facultad de Ciencias Exactas.

Representó al país en varios congresos internacionales, como en el Congreso de Química reunido en Roma en 1906, donde presentó un trabajo sobre la industria química argentina.

Y para volver sobre la actuación del Dr. Lavalle en nuestra Facultad, mencionaré que en el año 1918, en tiempo de graves perturbaciones universitarias2, le tocó el delicado cargo de Interventor, que cumplió magistralmente y en cuyo desempeño reveló alto talento diplomático.

En la droguería “El Pueblo”, el Dr. Lavalle tuvo a su cargo la dirección de la farmacia y del laboratorio químico, puesto que desempeñó hasta su muerte.

La enumeración de todos sus trabajos y publicaciones ha sido hecha por el Dr. Enrique Herrero Ducloux en su obra publicada en la Revista de la Universidad, año 1911, titulada: “Estudios químicos en la República Argentina”.

Su múltiple actuación, siempre coronada con éxito, su laboriosidad, su tenacidad por vencer los obstáculos, su gran tacto y su carácter personal son, a mi modo de ver, los rasgos que hacen resaltar la vida de mi distinguido antecesor3.
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1 Semblanza expuesta con motivo de la incorporación del Dr. Federico Reichert a la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria el 7 de septiembre de 1933. Cfr. REICHERT, Federico. En la cima de las montañas y de la vida. Versión castellana de Rubén Darío (h.). B. Aires, Acad. Nac. de Agr. y Vet., 1967. p.376 y s.
2 Se refiere a la Reforma Universitaria de 1918 [Nota del Editor].
3 El Dr. Francisco P. Lavalle fue designado Académico de la Facultad de Agronomía y Veterinaria el 2 de mayo de 1910, juntamente con los demás miembros fundadores de la Academia “Dependiente” y fue el primer presidente de la Academia “Autónoma” durante el período 1925-32. El Dr. Lavalle había nacido en Buenos Aires el 18 de noviembre de 1861 y falleció en la misma ciudad el 30 de septiembre de 1929. [Nota del Editor].