Peste Porcina Africana. Prepararse para la contingencia.

 

La Argentina y el resto de América Latina deben mantenerse libres de una enfermedad que ha causado estragos en Asia, África y Europa.

La Peste Porcina Africana es una enfermedad viral que afecta a los porcinos domésticos y salvajes. No afecta a la salud humana. Fue identificada a principios del siglo XX en África y durante mucho tiempo se restringió a ese continente, pero luego se extendió a otros.

En la segunda mitad del siglo pasado se detectaron brotes en Europa y en América que fueron controlados. Más recientemente, en 2006 ingresó a Georgia en productos importados de África y se expandió a otros países de Europa. Desde fines de 2018 reemergió en China y se difundió rápidamente a varios países del Sudeste Asiático, que han sacrificado millones de animales para evitar la diseminación. Afecta hoy a más de 48 países en Asia, África y Europa.

La Peste Porcina Africana tiene un alto índice de mortalidad en cerdos y, por lo tanto, tiene consecuencias devastadoras sobre la producción porcina. No contamos hasta el momento con vacunas, las más poderosas herramientas para controlar enfermedades virales.

Esta reemergencia de la Peste Porcina Africana durante el siglo XXI no es un caso aislado. Coincide con la emergencia y reemergencia de varias enfermedades infecciosas animales y humanas que se han expandido rápidamente en distintos continentes. Son ejemplos de ello las epidemias de Fiebre Aftosa en 2000-2001, del Síndrome Agudo Respiratorio Severo en 2003-2004 en el Sudeste Asiático, la pandemia de influenza A (H1N1) en 2009.

Los virus no respetan fronteras. El intenso comercio internacional y el movimiento de personas han sido una de las principales causas de la expansión intercontinental de las enfermedades infecciosas. Las autoridades sanitarias de Japón ya detectaron y destruyeron en varias oportunidades materiales de riesgo de Peste Porcina Africana que se pretendían introducir en ese país. Hace pocos días el SENASA de Argentina detectó la introducción ilegal de “patas de cerdos” provenientes de China.

La Argentina y los países de América están libres de Peste Porcina Africana. Mantener ese estatus requiere programas y medidas de vigilancia y control muy estrictas además de planes de contingencia para enfrentar una potencial incursión de estas enfermedades. Por sobre todas las cosas, exige un alto nivel de preparación y alerta permanente de los servicios nacionales y regionales de sanidad animal.