por el Ing. Agr. Darío P. Bignoli1

El ingeniero agrónomo Miguel F. Casares, nacido el 25 de noviembre de 1883, fue alumno fundador de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires y egresó de la misma en 1908 después de presentar su tesis sobre Cooperativas agrícolas.

Las múltiples tareas que realizara el ingeniero Miguel F. Casares lo muestran como poseedor de una personalidad serena pero con múltiples inquietudes, orientadas a dar lo más posible para el bienestar de los demás y el bien de la comunidad. Sus tareas empresarias y profesionales se realizaron siempre con la colaboración de colegas ingenieros agrónomos, propiciando y difundiendo la profesión mediante la integración de equipos especializados.

Es interesante destacar en su actuación profesional lo avanzado de las tecnologías que aplicaba en su empresa lechera, entre ellas se debe destacar la inquietud por mantener una producción lechera uniforme a través de las estaciones mediante una adecuada secuencia de pasturas y suplementación de los rodeos mediante silaje, heno y raciones suplementarias. Tal es así que en el año 1919 inicia en Cañuelas la construcción de silos torre verticales de madera para ensilar forraje que sería utilizado en el invierno. Se trata ésta, el ensilaje, de una técnica aún no suficientemente difundida o utilizada hoy en 1983 y Casares ya en 1919 iniciaba su aplicación y en 1922 existían 22 silos de material para la misma finalidad.

En 1937, en la explotación principal de Cañuelas ya se contaba con un molino forrajero destinado a producir raciones balanceadas para suplementar a vacas y toros padres.

Otro ejemplo de la visión profesional del ingeniero Casares fue la adopción de la raza Holandesa para los tambos de su empresa y la difusión de la misma mediante la producción de vientres y toros que anualmente eran y son ofrecidos en venta.

La aplicación de tecnología aplicada a la producción eficiente de leche llegó a la máxima intensidad cubriendo aspectos tales como el control sanitario (brucelosis y tuberculosis) de machos y hembras, la selección de vientres y toros padres, en base al control de la producción de grasa y leche de las madres, la utilización de la inseminación artificial, la adopción de sistemas de crianza artificial de terneros, la introducción de técnicas modernas de ordeñe mecánico, todas tecnologías que fueron implantadas en la explotación propia desde la iniciación de la producción de leche, siempre orientada hacia la obtención de un producto de alta calidad.

No solamente dedicó su vida a la faz productiva de la leche sino que gran parte de sus inquietudes se volcaban a resol ver los problemas de la industria lechera en forma integral: producción, transporte, industrialización y abastecimiento, inquietudes que llegaron a colocar siempre a la empresa familiar en primer término en los distintos pasos mencionados.

Los problemas de la industria lechera no fueron los únicos que preocuparon y ocuparon la fértil y completa vida profesional del ingeniero Casares. En su tarea al frente del Instituto Autárquico de la Colonización, a la que se referirán otros oradores2, quiero solamente señalar que al frente del mismo puso nuevamente de manifiesto su inclinación e interés por el bien común dedicándose a la prolija elección de las tierras, su división con sentido económico, la forma justa de selección del colono, el empleo de la técnica, la fundación de clubes agrícolas, la creación de escuelas, fundación de cooperativas, construcción de viviendas económicas, la cultura física, los círculos rurales para la promoción de la vida social de los agricultores todo ello hace de su obra un conjunto de factores técnicos, económicos, culturales y socia les dignos de resaltar.

El interés y cariño por su profesión lo llevó a dedicar parte de sus actividades a tareas gremiales como Vicepresidente del CADIA; este Centro, creado hace 77 años para “promover la unión de los ingenieros agrónomos y defender los intereses comunes”, lo contó entre sus entusiastas directivos.

Para terminar este breve homenaje al ingeniero agrónomo Miguel F. Casares, deseo hacer resaltar la intensa actividad desarrollada en una época difícil para nuestra profesión, una época en que la profesión era casi desconocida; sin embargo el análisis de su obra muestra cuan fructífera fue, no sólo por los resultados obtenido sino además por haber promocionado y jerarquizado a la profesión de ingeniero agrónomo; sin duda hombres de ese temple y visión son los que hacen al país3.
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1Semblanza pronunciada por el Ing. Agr. Darío Bignoli con motivo del homenaje tributado en ocasión del centenario del nacimiento del Ing. Agr. Miguel F. Casares. Anales de la Acad. Nac. de Agr. y Vet. 36(12):29-30.
2Se refiere a los otros oradores en el acto el homenaje al Ing. Casares mencionado en la llamada anterior (Nota del Editor).
3Aparte de los antecedentes mencionados, cabe recordar que el Ing. Casares fue secretario privado del Dr. Carlos Pellegrini y Subsecretario de Agricultura del Ministro Ezequiel Ramos Mejía en 1913. Se lo cuenta entre los fundadores del Museo Social Argentino. Fue Presidente de la Sociedad Rural Argentina (1932-36), Vicepresidente del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (CADIA), Presidente del Instituto Autárquico de Colonización de la Provincia de Buenos Aires (1938-42), Director del Banco Central y del Banco de la Nación Argentina. Falleció en Buenos Aires, la ciudad de su nacimiento, el 5 de enero de 1974 (Nota del Editor).